El despertador suena y empieza la carrera. Te levantas con la sensación de que ya llegas tarde a tu propia vida. El día se convierte en una lista interminable de tareas donde tú eres el último punto, ese que siempre se borra porque «no queda tiempo». El amor empieza contigo es el manual de supervivencia para quienes han olvidado su propio nombre mientras cuidan de los demás.
Imagina que eres un coche que intenta cruzar el desierto con el depósito vacío. El motor ruge, las luces parpadean, pero tú sigues pisando el acelerador porque hay gente esperando en el destino. La realidad es física: sin gasolina, el coche se para. Y cuando tú te paras, todo ese mundo que sostienes sobre los hombros se tambalea. Vivimos en una época frenética donde el móvil suena como un coro de grillos en verano y la exigencia es máxima. Eres la madre perfecta, el empleado modelo, el amigo que siempre está. Pero, ¿quién está para ti cuando se apagan las luces?
Existe un mito peligroso que confunde el autocuidado con el egoísmo o con un lujo inalcanzable. Muchos creen que cuidarse es ir a un spa de cinco estrellas o aislarse en una montaña. Y nada más lejos de la verdad. Cuidarse es poner la mano en el corazón y permitirse existir. Es decir «hoy no puedo» sin que la culpa te devore. Es comer sentado y despacio, no de pie en la cocina mientras friegas los platos.
El síndrome del superhéroe ha hecho mucho daño. Nos han vendido que aguantarlo todo sin quejarse es admirable, pero la realidad muestra a personas rotas, llenas de resentimiento oculto hacia aquellos a quienes ayudan. Cuando te postergas sistemáticamente, el cariño que das nace viciado por el agotamiento. En cambio, cuando tú estás bien, tu paciencia se multiplica y tu capacidad de dar afecto se vuelve genuina y poderosa.
Estas páginas actúan como un espejo honesto. Verás reflejada esa voz interna que te juzga con dureza, esa que te dice «eres un desastre» o «no haces nada bien». Aprenderás a cambiar ese diálogo por uno que te impulse en lugar de hundirte. Descubrirás que poner límites es un acto de salud que enseña a los demás a respetarte. Tu valor es intrínseco, no depende de cuántos favores hagas ni de cuánto te sacrifiques. El libro te guía para recuperar tu espacio sin miedo a que te dejen de querer. Al contrario, verás que quienes realmente te aprecian agradecerán ver tu mejor versión, esa que sonríe porque quiere y no porque debe.
Aquí encontrarás herramientas para desactivar el piloto automático del sacrificio. Explorarás cómo el hambre, el sueño y la falta de ocio boicotean tu felicidad diaria. Entenderás que dedicarte un rato a pintar, a leer o simplemente a mirar el techo, es la gasolina que necesitas para afrontar el estrés.
El amor propio es la base de cualquier vínculo sano. Si tú te tratas con respeto, estableces el estándar de cómo quieres ser tratado. Deja de esperar a que el mundo te de permiso para descansar. Ese permiso te lo das tú. Prepárate para soltar la carga de la «buena persona» que nunca dice no, y abraza la libertad de ser una persona completa, descansada y feliz. Porque para poder querer bien a los demás, la primera historia de amor debe ser contigo.





