El viaje no es el final

Jesús Rodríguez, El Chule

LEELO EN

Todos estamos realizando un viaje cuyo destino desconocemos. Nacemos, amamos, sufrimos, perdemos, aprendemos y seguimos avanzando mientras el tiempo pasa. Entre preocupaciones, deseos y cosas materiales, pocas veces pensamos en nuestra última estación. Hasta que surge una pregunta capaz de cambiarlo todo: ¿hacia dónde estoy llevando mi vida?

El viaje no es el final invita a mirar la muerte desde otra perspectiva: como un recordatorio de que nuestro tiempo es limitado y todavía podemos decidir qué hacer con él. Desde la fe cristiana, estas páginas hablan de perdón, esperanza, cambio y de abandonar aquello que oscurece nuestro camino. En el centro aparece Jesucristo, presentado como el camino capaz de devolver sentido y dirección a una vida perdida.

Llegará un día en que dejaremos atrás el dinero, las propiedades y todo cuanto hemos acumulado. Entonces importará quiénes hemos sido y hacia dónde hemos caminado. Mientras exista vida, todavía queda tiempo para cambiar de dirección, volver a Dios y preparar el corazón para la eternidad. Para quien camina con Cristo, el viaje no es el final.