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La dictadura del placer y la pornoilusión

Resumen Master Class: La dictadura del placer y la pornoilusión

Resumen Master Class de Georgina Verano con título «La dictadura del placer y la pornoilusión» en el canal de YouTube TEDxTalks.

Lo permitido se suele volver obligatorio

Freud dijo «una fiesta es la violación solemne de una prohibición, un exceso permitido». Una frase que sugiera que lo permitido se suele volver obligatorio.

Decir que la felicidad se ha vuelto obligatoria resulta un poco agotador. Ya no vivimos en una época dominada por la represión sexual, ni por las prohibiciones; se consagran derechos, libertades que simbolizan logros.

Sin embargo, al mismo tiempo, estamos viviendo un controvertido mandato de la felicidad que dictamina que disfrutar es un derecho, un deber y una exigencia, también conocido como el «imperativo de satisfacción del siglo XXI«.

Nos vemos en la obligación de disfrutar más y más, todo hay que hacerlo con pasión: amar, desear, criar, trabajar… Todo esto hay que hacerlo al mismo tiempo apasionadamente.

Cada día se impone más la pornoilusión, es decir, que las relaciones sexuales perfectas existen y te las muestran las pantallas. No es necesario ver una película porno para que la pornoilusión se venda y se compre a gran escala, basta con ver cualquier película romántica con alguna escena erótica donde el acto sexual siempre es perfecto, ambos están coordinados, disfrutan mutuamente y alcanzan el clímax al mismo tiempo. Estas escenas en el cine buscan confirmar y reconfirmar que esa escena fue fantástica.

Hoy parece que el sexo es un asunto de rendimiento, entrenamiento, técnica o experiencia. Algo que no solo sucede en el campo de la sexualidad, sucede con cualquier producto, se busca prometer la satisfacción, la plenitud, lo ideal, en un agónico y desesperado grito de «TÚ PUEDES, SOLO TE HACE FALTA ALGUNAS APLICACIONES PARA SER UN CYBORG PERFECTO DEL DISFRUTE».

Esta situación de placer extremo hace que a la larga aparezca la frustración, el cansancio, el aburrimiento. ¡Tanta exigencia de plenitud fatiga! Al final vivimos cansados de tener que disfrutar más y mejor. Hay que recuperar momentos de silencio, de pausa, de vacío, algo que la dictadura del placer trata de evitar.

Hoy menos es más. Si encontramos una cosa que nos divierte, nos entusiasme, nos interese, no hace falta que nos apasione con locura. Lo peligroso es sumarse al estándar totalitario del disfrute que borra nuestras diferencias, no nos permitirnos encontrar lo más personal de cada uno. La dictadura del placer nos produce en serie, homogéneos, impidiendo encontrar lo más personal de cada uno, el estilo.

La dictadura del placer convierte la autoestima en una exigencia, todo hay que hacerlo con autoestima. Uno no puede sentirse un león todo el tiempo, es falso, pero la dictadura del placer quiere que así lo creas. Aceptar un estilo implicar renunciar, renuncias que duelen. El estilo es, si uno lo encuentra, propia. Raymond Carver definió el estilo como «el error trabajado hasta que parezca hecho a propósito«.

No aclares tanto que oscurece

Sobre Ramón Calatayud

Soy Ramón Calatayud, escritor, editor y consultor editorial. Asesoro a editoriales, productoras y autores noveles sobre: publicar con Amazon, tratamiento del contenido, desarrollo de personajes y búsqueda de líneas de negocio

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