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Próxima parada: Viaje cultural

Próxima parada: Viaje cultural

Si en Juego de Tronos la frase más repetida es “se acerca el invierno“, en España, la frase sería “se acerca el verano“. La temporada está a punto de comenzar. Las playas esperan con ilusión, un año más, a los turistas con chanclas y calcetines blancos.  El verano transforma las ciudades de playa en un patio de vecinos, una mezcla singular que permite sentarte, durante horas, en cualquier banco del paseo marítimo y pasar un buen rato viendo pasar a personas de todos los rincones de España.

Al mismo tiempo, mar adentro, los pueblos, tristemente abandonados por el frío del triste invierno, se preparan para recibir a sus invitados y celebrar un año más las tradicionales fiestas del puebloPaquito el chocolatero tendrá un duro competidor este año, Luís Fonsi y su Despacito.

El verano es buena época para España. Aquellos que tienen trabajo se van de vacaciones y aquellos que no tienen, suelen encontrar algún empleo que calme las agonías familiares. El sol, invitado especial a la mejor fiesta de Europa, transforma el carácter duro y seco en un efecto navidad más prolongado.

Cuantas experiencias se viven en apenas dos – tres meses. El ritmo de trabajo disminuye, los horarios se acortan, hay más horas de luz, se aprovechan las terrazas, la extra permite algún capricho o tapar algún agujero. Todo es maravillo, pero: ¿Sé podría alargar esta sensación de bienestar y felicidad pasado agosto? ¿Puede España convertir el turismo en una potencia industrial con gran valor añadido? La respuesta es clara: si.

Actualmente, el turismo suele aglutinar empleos de poca cualificación o muy repetitivos, los cuales, no requieren de mano de obra altamente especializada. Un empleo de baja cualificación es un empleo que cualquier persona, con la actitud adecuada y unas pequeñas nociones de la materia, puede realizar. Además, hay que ser realista y decir las cosas claras: no hay empleo para todo el mundo. La tecnología permite realizar el mismo trabajo con menos personal. Una situación que irá en aumento, a pesar de las múltiples huelgas que se producirán por sectores que no se están adaptando a los nuevos tiempos.

Está nueva realidad requiere cambiar los planes de empleo, pensar dónde quiere estar España dentro de 5 años: Si quiere un tejido empresarial basado en el empleo precario y poco cualificado o si quiere dar el salto y competir con las grandes industrias sin ningún tipo de vergüenza.

Personalmente, prefiero apostar por la segunda opción. España tiene la capacidad suficiente para hacerlo si tomamos conciencia, como sociedad, de los sacrificios y el esfuerzo que requiere. Por mucho que algunos políticos lo repitan diariamente, las cosas no son gratis, todo tiene su precio.

¿Dónde invertir y destinar grandes sumas de dinero público? En la cultura, una cultura que empuje el turismo, una cultura que genere riqueza tecnológica, una cultura capaz de atravesar el Atlántico y generar beneficios sin salir de casa. Por suerte, gracias a nuestra historia, España cuenta con grandes espacios, castillos, iglesias, murallas, libros, recetas, personajes, batallas y leyendas para atraer a personas de todo el mundo. La realidad virtual permite retornar al presente los grandes momentos del pasado.

Se habla mucho sobre repoblar los pueblos, pero nadie dice cómo y de qué manera. La cultura, bien gestionada, puede devolver el esplendor perdido a pueblos abandonados. ¿Quién no quería sentirse romano por un día para recrear la batalla de Numancia? ¿Cuánto pagarías por representar a tu personaje favorito de Juego de Tronos en la Alcazaba de Sevilla? ¿Te atreverías a recorrer de noche y escuchar los oscuros secretos que esconde el viejo Castillo de Santa Catalina?

Tenemos los escenarios para que escritores, pintores, creativos, actores, programadores y cineastas generen la magia para iniciar una ruleta que alimente y potencie otras industrias como es el turismo, la hostelería, las asesorías, empresas especializadas en materias primas… Un diamante en bruto que permite generar ingresos dentro y fuera de España. Puedes representar una obra en Almagro y verla en directo por Streaming desde el despacho oval. Puedes escribir un libro y ser leído por millones de personas con un solo clic. España representa el escenario soñado por Hollywood, tiene desiertos, pantanos, castillos, edificios futuristas y una mezcla de culturas capaces de cubrir cualquier necesidad.

España, si la cultura deja de ser un arma política para atacar al contrincante, presenta un futuro imparable. Un futuro que puede convertir al castellano en la lengua madre del planeta. Hoy, la lengua madre es el ingles por el dominio de la ciencia y la inacción de España. Ingleses y americanos lo saben, se aprecia un cierto miedo a la expansión del castellano más allá de sus fronteras. El español ha perdido el miedo a salir fuera para convertirse, por necesidad, en el mejor embajador de su tierra, de su cultura y sus costumbres. La tortilla de patatas, el flamenco, unas buenas anchoas del cantábrico, ese chuletón de Ávila, dios bendiga el jamón de bellota. Tenemos todos los elementos necesarios para volver a convertir España en el centro del mundo. Quien controla la cultura, controla el mundo. Si España se lo cree, si los políticos dejan de pensar en pequeño y a corto plazo, si el mundo de las artes se profesionaliza y deja a un lado los viejos tópicos y vicios del pasado, la tecnología, en lugar de destruir empleo, se convertirá en la mejor ayuda que España puede recibir.

España fue grande una vez y puede volver a serlo. Muchos desempleados lo necesitan, el resto quiere volver a sentirse orgulloso de su historia. Este es un camino largo que requiere de un pacto de Estado, convertir la cultura y el castellano en el principal activo del país de cara a los próximos 50 años. Les garantizo que si hacemos esta apuesta, chinos, indios, rusos, norteamericanos, alemanes y ciudadanos de cualquier lugar del mundo, querrán venir a trabajar a España. El talento llama al talento, la cultura sin talento es un programa de Sálvame. Apostemos por la cultura, apostemos por el mayor talento que tiene este país.

El verano se acerca… y España se va de fiesta

Sobre Ramón Calatayud

Soy Ramón Calatayud, consultor del sector editorial y ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down. Escribo novelas, reseñas literarias, reviso historias, diseño personajes, emito informes de lectura y redacto artículos para blog

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