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¿Qué puede aprender un escritor de Juego de Tronos?

¿Qué puede aprender un escritor de Juego de Tronos?

Se habla mucho de la película La ciudad de las estrellas (La La Land), especialmente con los Premios Oscar a la vuelta de la esquina. ¿Verdaderamente La ciudad de las estrellas (La La Land) es tan buena película como para batir todos los récord de estatuillas doradas, o por el contrario, la falta de competencia real puede sobrevalorar una película para los anales de la historia del cine?

Donde no cabe discusión es con Juego de Tronos, una serie capaz de traspasar la pantalla del televisor. Los escenarios alrededor del mundo y el número de seguidores, dispuestos a aportar su grano de arena, continua creciendo a la espera de la llegada del frío invierno.

Juego de Tronos permite un análisis desde diferentes puntos de vista, como la estrategia familiar para organizarse con el objetivo de sentarse en el ansiado y maldito Trono de Hierro. Un hecho cuyo único precedente es la película de El Padrino. En esta entrada quiero centrarme en analizar el estilo literario de la saga televisiva, qué puede aprender un escritor para mejorar su propio estilo literario:

  1. Dinamismo y rapidez: Prima la acción. Continuamente están pasando cosas, una detrás de otra. No se permiten escenas de relleno. El hilo argumental de Juego de Tronos representa un esqueleto muy finamente sintetizado donde no se dice, ni se hace, más, ni menos, de lo necesario.
  2. Giro argumental: Nada es lo que parece. Cuando crees saber que le va a suceder a un personaje, muere o sufre algún tipo de desgracia que nadie espera. Los continuos giros argumentales mantienen el interés de la historia, creando una especie de adicción que obliga a querer ver inmediatamente el siguiente capítulo.
  3. Ningún persona es imprescindible: La muerte de Ned Stark en la primera temporada es una declaración de intenciones. La historia está por encima de cualquier personaje. Los personajes viven siempre que sean necesarios para narrar la historia. Una vez que un personaje se convierte en secundario, prescindible, desaparece o muere.
  4. Conflictos psicológicos: Juego de Tronos no deja de tener connotaciones similares a una telenovela. Juega con las intrigas familiares, los conflictos personales, la lucha por el poder, el odio o la venganza son elementos que, unido a los giros argumentales, potencian la adicción.
  5. Sexo: Narrado y rodado en toda su esencia sin ningún tipo de tabú. Además, para facilitar el ritmo y eliminar escenas secundarias, se utilizan las escenas de sexo para explicar situaciones, posiciones estratégicas o historia de los personajes.

En definitiva, Juego de Tronos es el éxito de la síntesis, contar estrictamente lo necesario para narrar la historia entorno al Trono de Hierro. Las casas Stark, Lannister o Targaryen son meros instrumentos literarios al servicio del escritor.

La historia está por encima de cualquier personaje

Sobre Ramón Calatayud

Soy Ramón Calatayud, consultor del sector editorial y ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down. Escribo novelas, reseñas literarias, reviso historias, diseño personajes, emito informes de lectura y redacto artículos para blog

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