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¿Qué dice el rostro de Miguel de Cervantes?

¿Qué dice el rostro de Miguel de Cervantes?

Caso práctico de morfopsicología para descubrir fortalezas y debilidades de Miguel de Cervantes:

Muy sensible, dominado por un mundo racional que se nutría de todo lo que leía y veía a su alrededor. A nivel intelectual o racional, su mente nunca descansaba, siempre estaba tejiendo y tejiendo parte de ese mundo íntimo e imaginario, fiel reflejo de su obra literaria. Si un pensamiento perturbaba su mente, podía hacerle mucho daño durante un tiempo prolongado. En ocasiones, su mente actúa a modo laberíntico, dando vueltas y vueltas al mismo asunto sin darle carpetazo.

Su mente racional se nutría de su gran sensibilidad y desarrollo emocional. No porque fuera una persona muy abierta, socialmente no contaba con grandes dotes comerciales, sino porque aportaba a su mente pasión, fuerza y sensibilidad. Una fineza e ingenio que le ayudó a distinguirse del resto.

Era una persona poco práctica, de ritmo lento, no aferrado al pragmatismo y la acción. Requería grandes momentos de soledad y reflexión para sus ideas. Debía cuidar sus reservas de energía porque las podía malgastar muy rápidamente si acometía demasiado ejercicio físico o se dejaba llevar por los estímulos del momento.

Era codependiente emocionalmente. Aunque requiriera de grandes momentos de soledad para reflexionar y escribir, al mismo tiempo, necesitaba sentirse protegido, arropado. Sentir el calor de buena compañía en los momentos de descanso. Sus emociones eran más idílicas que pragmáticas, secundarias que primarias, irreales que verdaderas.

Sobre Ramón Calatayud

Soy Ramón Calatayud, consultor del sector editorial y ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down. Escribo novelas, reseñas literarias, reviso historias, diseño personajes, emito informes de lectura y redacto artículos para blog

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