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¿Qué dice el rostro de Pablo Picasso?

¿Qué dice el rostro de Pablo Picasso?

Caso práctico de morfopsicología para descubrir fortalezas y debilidades de Pablo Picasso:

  • La inquietud de Pablo Picasso se nutre por un doble juego interior-exterior. Su modelado presenta varios rasgos de búsqueda de contacto con el exterior, junto con rasgos de introversión y autocontrol.
  • Este doble juego de extroversión-introversión, potenciaba su creatividad e imaginación, por una ligera obsesión, sobre todo por temas más personales e íntimos que sociales. La obsesión le llevaba al perfeccionamiento.
  • Su mirada podía pasar por varios trances en cortos periodos de tiempo. Pasaba de ser muy viva, atenta a todo lo que sucedía en el exterior (siendo similares a los de un ingeniero) a ser más pasiva (mirada del escritor). Su mirada era fiel reflejo de su ying-yang interior que potenciaba su creatividad e imaginación. Había periodos donde pasaba rápidamente de la euforia y socialización al silencio y la abstracción, sin que nadie pudiera explicarse los motivos que lo producían.
  • Su obra representa sus verdaderos pensamientos y emociones. Si quieres saber que pensaba y sentía en cada momento, estudia su obra en cada contexto temporal e histórico para descubrir el verdadero pensamiento del artista. Presentaba un pensamiento concentrado, pudiéndose aislar largos periodos de tiempo para dar rienda suelta a sus pensamientos e ideas.
  • A diferencia de otros artistas, Picasso era una persona activa (de sobra es conocida su amplia obra), siempre estaba haciendo o mirando algo. Además, era muy reflexiva. Sabia medir los tiempos, no se ponía nervioso por la urgencia en una entrega. Meditaba, reflexiona, probaba y al final ejecutaba. Nuevamente su componente mixto extraversión-introversión, acelerador-freno, actuaba como característica de su éxito.
  • Buen contacto con la materia. Sus instintos eran fuertes, pero selectivos. Sus emociones eran más primarias que secundarias (buscaba y necesitaba el calor que produce el contacto con las personas).
  • Su mejor manera de expresión era con un pincel o un lápiz. Era muy reservado con sus verdaderos pensamientos. Le costaba expresar todo lo que llevaba dentro. Su trabajo le servia como complemento para descargar todo lo que su cabeza almacenaba.
  • Era una persona más teórica que práctica, en el sentido de que tanto instinto como emoción estaban al servicio de lo que mandará la razón, el pensamiento, la creatividad y la inteligencia. Si estos se encontraban bloqueados, todo se paraba.
  • Se aprecian rasgos de haber pasado momentos duros en su época pasada, los cuales, seguramente no fueron exteriorizados y le acompañaron durante toda su vida.

Sobre Ramón Calatayud

Soy Ramón Calatayud, consultor del sector editorial y ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down. Escribo novelas, reseñas literarias, reviso historias, diseño personajes, emito informes de lectura y redacto artículos para blog

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