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¿Cómo no violar el secreto profesional?

¿Cómo no violar el secreto profesional?

Anoche me acosté tarde, no porque tuviera que trabajar, que también, sino porque echaban en Factoría de Ficción la película de Paramount Pictures “La Tapadera” de Tom Cruise. La película narra el rápido ascenso y la caída en picado de un recién licenciado en derecho dentro de un despacho de abogados cuyo principal cliente es la Mafia.

¿Por qué me gusta La Tapadera?

  1. Muestra la peculiar situación a la que debe enfrentarse un recién titulado en derecho con gran potencial para elegir trabajo. No acepta la primera oferta, sabe que su talento está cotizado, prefiere esperar, estimular el interés de los posibles compradores para alcanzar un mejor acuerdo. Mientras decide, no se queda de brazos cruzados, tiene que vivir y continua con su trabajo de camarero. Los primeros minutos nos dan una lección: Cómo esperar la llegada de una buena oferta sin parecer desesperado.
  2. La entrevista de trabajo con los socios del bufete es una clase magistral de negociación. El candidato cree tener la sartén por el mango, es el niño bonito, el deseo de todos los despacho, así que acude a la cita con cierta chulería. Sin embargo, las posiciones se igualan cuando el socio principal le lanza el siguiente reto: Un buen abogado no tiene que abrir el sobre para conocer la cifra que esconde. La apuesta se iguala, la entrevista se transforma en una prueba práctica, un caso real para demostrar que tiene el talento que todos dicen ver en él.
  3. El despacho de bufete actúa como una secta, un negocio piramidal que busca jóvenes inexpertos e inocentes para alimentar su maquinaria a cambio de un rápido ascenso. Ofrecen un cómodo estilo de vida para tener al trabajador contento y bien cogido por los huevos, no permiten solteros ni divorciados, no ven con malos ojos que las parejas trabajen y animan indirectamente que tengan hijos cuanto antes. Si todo esto falla, utilizan otros métodos, colocan micrófonos y cámaras para seguir sus pasos en busca de trapos sucios y si no los hay, se fabrican.
  4. La caída en desgracia de Mitch Deere, Tom Cruise, se produce cuando descubre que trabaja para la mafia. Él quiere irse, buscar otro despacho, pero sabe que eso no será posible, la hoja de despido incluye una muerte no deseada, una invitación a su propio funeral. Su mundo de fantasía se rompe, el FBI huele la sangre y la desesperación, llega el momento de presionar al herido con la típica amenaza de poli malo para que actúe de topo.
  5. Mitch Deere es un tipo de principios, no quiere trabajar al margen de la ley, en más de una ocasión le pregunta a su mentor si el trabajo que realiza es legal (una figura que tiende a desaparecer, hoy entras a una empresa y tienes que saberlo todo desde el primer minuto, se exige que con un puesto de becario soluciones problemas de ejecutivo). La Tapadera responde inteligentemente a la pregunta: ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para ganar más dinero sin infligir la ley?
  6. Se echan de menos historias y guiones como los que se hacían en la época dorada de los noventa donde los efectos especiales eran ciencia ficción y el talento del guionista era el recurso más preciado para llenar una sala de cine. Hoy día, mientras peor sea el guión, más dinero hay que gastar en fuegos artificiales.
  7. Acorralado por todos, a Tom Cruise no le queda más remedio que buscar una salida, no huye, no llora desconsolado, aprieta el culo, asume el peligro que corre y empieza a tejer una estrategia que le permita salir con vida del despacho: realiza un preacuerdo con el FBI, pone en alerta a los socios del despacho y busca como calmar  los ánimos de la mafia, sin olvidar la crisis matrimonial producida por el distanciamiento, la adicción al trabajo y una infidelidad en las Islas Caimán.
  8. ¿Cómo no violar el secreto profesional, acabar en la cárcel y sin un duro? Descubre hablando con un cliente que el bufete emite facturas infladas, un delito tipificado en Estados Unidos y que le permite encerrar a toda la cúpula del despacho, igual que sucedió con Al Capone. Muchos profesionales viven obsesionados con la idea de demostrar que tienen razón en detrimento de los resultados, satisfacer el ego personal por encima de los resultados, emoción retratada por el agente Wayne del FBI e interpretado por Ed Harris, el cual, obsesionado con detener a los malos por un delito mayor, no ve, hasta que Tom Cruise se lo explica, que ha obtenido el mismo resultado sumando muchos delitos menores.

Un buen abogado no tiene que abrir el sobre para conocer la cifra que esconde

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Ramón Calatayud

Soy Ramón Calatayud, consultor y ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down especializado en el sector editorial. Escribo novelas, reseñas literarias, reviso historias, diseño personajes, informes de lectura y artículos para blog

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