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¿Me caso con mi suegra?

¿Me caso con mi suegra?

Después de mucho tiempo y gastar parte de mi sueldo en copas, citas a ciegas, aplicaciones y coach del amor, por fin encuentro a mi media naranja, se llama Andrea y es una mujer increíble, independiente y con ganas de compartir una vida junto a mi.

Todo parece increíble, vivo el sueño de cualquier hombre, es la ventaja que tiene ser solteros en una ciudad grande, cada noche un plan diferente y cierre bien acurrucados después de hacer un poco de ejercicio físico.

La vida parece sonreirme, me va bien en el trabajo y en el amor, nada parece torcerse hasta que un buen día se produce una tragedia: se acercan las primeras navidades juntos. A priori parece un buen plan para escapar del estrés diario y recuperar ese ambiente que tienen las ciudades más pequeñas. Nada como ganar unos cuantos kilos gracias a buenas comilonas y copas para despedir el año.

Nuestra relación de pareja parece fuerte, como si nada, ni nadie pudiera romperla. Aunque ya llevamos meses juntos, cada uno mantiene su piso y no todas las noches dormimos juntos. Las vacaciones en familia será nuestra primera prueba de fuego, comprobaremos si verdaderamente podemos convivir juntos, si sale bien, puede que pronto demos el paso.

Un sueño que no se si se producirá, las navidades no han resultado ser tan divertidas como esperaba. No por pasar más tiempo con mi pareja, sino por un tercer elemento que desconocía su capacidad de influencia: mi suegra, esa extensión que actúa como si formara la otra mitad de dos siamesas.

Cuando mi suegra aparece, mi novia desaparece. Me cuesta reconocerla, le dice como vestirse, a dónde debemos ir, a quién debemos visitar, qué monumentos tenemos que ver  y qué comer, especialmente que comer.

Lo siento pero no puedo comer tanto, mi tope es el tercer plato, y aún queda para el postre si contamos los entrantes. Sé que lo hace con el mayor de los cariños, que quiere que me sienta cómodo, pero muchas veces, tanto deseo de agradar y hacer sentir bien puede generar el efecto contrario.

Las navidades pasan de la mejor manera posible. Finalmente decidimos empezar a convivir y empezar nuestro declive como pareja. Un día se autoinvitó mi suegra para pasar unos días, conocer la gran ciudad y ya pasa más tiempo conmigo que con su marido.

No sé que hacer, mi pareja parece mi hija y la de mi suegra. Ya no sé que hacer para no montar un espectáculo cada día que llego del trabajo. Se acabaron los planes, se acabo disfrutar de la noche y de los placeres de compartir cama. Mi suegra es quien manda, ella decide donde va cada cosa, qué se hace y como dormimos.

¿Su última amenaza? Exige que le pida matrimonio a su hija si quiero compartir habitación. Ha llegado el momento de decidir, poner fin a lo que podía haber sido un bonito sueño o continuar con la pesadilla que hace que sea el trabajador que eche más horas extras sin remunerar en la oficina con tal de no pisar mi casa.

¿Cuántas personas componen tu relación?

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Author

Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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