Inicio » Actualidad » El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

¿Qué se puede aprender de Edmundo Dantés? Buena pregunta para un año donde la historia tiene un especial protagonismo. Hoy, martes 13, algunos han querido asaltar los cielos en el Congreso de los Diputados orinando encima del legado de los padres de la Democracia española. El viejo discurso, lo mío es lo correcto y tú estas equivocado, hace tiempo que perdió su fuerza en los plato de televisión.

Un grupo de ilusionista, con grandes dosis de motivación, han tratado, sin éxito, conjugar una conspiración para tapar sus vergüenzas, igual que sucede en El Conde de Montecristo con Villefort, Fernando Mondego y el Barón Danglars. Los conspiradores han hecho célebre la frase de Emilio Duróno hay nada peor que un tonto motivado“.

Al principio, creyeron que la conspiración (hoy llamada moción de censura), era la decisión menos mala para tapar las vergüenzas y debilidades propias. El problema para los conspiradores, igual que sucede en el libro, es que el tiro le sale por la culata por falta de dedicación.

En ambos casos, ficción y realidad, los conspiradores le conceden demasiado tiempo al ingenuo para prepararse. Lo tratan como a un perro moribundo que apenas le quedan fuerzas para sobrevivir. El exceso de confianza es la debilidad más ingenua de los políticos actuales, muestra hasta que punto la inexperiencia puede enviarte al olvido de la historia.

Edmundo Dantés, prepara su venganza con cautela, no tiene prisa. La venganza sin preparación previa se llama suicidio anticipado. Primero, se prepara personalmente. Luego, busca los fondos y los aliados necesarios para llevar a cabo su venganza. Como buen estratega, no ataca directamente. Deja migajas de pan para que sus adversarios sigan un camino que los lleve a un callejón sin salida para asestarle el golpe definitivo. Edmundo Dantés no disfruta llevando a cabo su venganza, pero es lo único que le mantiene con vida.

A lo largo del día de hoy, ha sucedido algo similar en el Congreso de los Diputados con la moción de censura al gobierno. Mariano Rajoy, se ha presentado en el circo televisivo como Edmundo Dantés, un ingenuo al que nadie apostaba nada por él y que en el momento de la verdad, ha actuado con precisión cirujana para llevar a cabo su venganza personal.

La actuación de Mariano Rajoy, nuestro Edmundo Dantés en el circo televisivo, ha sorprendido incluso a sus propios aliados. Tanto, que ha dejado a los Villefort, Mondego y Danglars, protagonizados por Pablo Iglesias y su novia, Irene Montero, en una situación de incredulidad, qué hemos hecho cuando ya no era posible dar marcha atrás.

El viejo profesor Mariano Rajoy le ha enseñado a los alumnos, con aspiraciones a catedráticos y minuto de gloria, cómo funciona la vida política real, la veteranía frente a la ingenuidad de creer saberlo todo. Podemos ha pecado de soberbia, un discurso excesivamente teórico y con fórmulas que recuerdan a las mismas que nos metieron en una crisis que aún estamos pagando. Evidentemente, la situación tiene que mejorar, puede mejorar y eso es una gran noticia (a pesar de los nubarrones de deuda que se cierne en el horizonte).

Los problemas no se solucionan dando discursos y diciendo a los demás qué se tiene que hacer. Los problemas se resuelven remangándose, echándose al barro, tomando la iniciativa, priorizando problemas y no perdiendo el tiempo en asuntos secundarios.

Hoy, para sorpresa de muchos, yo me incluyo, el presidente Mariano Rajoy ha dado una lección política en el Congreso de los Diputados. Se ha sabido mantener al margen con un perfil silencioso. Ha otorgado, desde hace un mes, el protagonismo al adversario, le ha permitido exhibirse, recorrer todos los platos de televisión, hacer juicios paralelos, y un sin fin de descréditos, en favor de una necesidad de urgencia que sí aprecian en España, pero cuando se les pregunta por Venezuela, lo niegan y guardan silencio.

Hoy, nuestro Edmundo Dantés se ha cobrado su venganza en dos tiempos. Él no discute, no pierde el tiempo en platos de televisión, él resuelve los problemas dónde se toman las decisiones: en el Pleno del Congreso. La semana pasada tuvo lugar en la asamblea de la Comunidad de Madrid el primer varapalo para lo conspiradores. No se puede exigir cuando no se predica con el ejemplo. El sucio intentó de robar a la desesperada minutos en televisión y arrojar mierda en casa del partido socialista, le puede haber costado una estampida definitiva de afiliados al aspirante.

Ya lo decía la historia, y como en España se suele desprestigiar, hoy Podemos ha insultado a la Democracia, se han autoproclamado la voz del pueblo y los auténticos líderes, cuando lo cierto es que es una organización que cada vez se parece más a una empresa franquiciada, que a un partido político. Hoy, Podemos, con su discurso, ha insultado a la inteligencia, ha insulto a aquellas personas que durante la Transición lucharon con sangre, sudor y lágrimas para que ellos puedan decir libremente, y sin consecuencias, que la democracia empieza hoy con ellos.

La venganza es un plato que se sirve frío. Como comenté en el artículo El Caso Sloane, Mariano Rajoy, nuestro Edmundo Dantés, ha tirado de historia, experiencia y veteranía. Ha sido pragmático, ha estudiado a fondo las dos mociones de censuras anteriores. Una moción de censura puede darte alas para disfrutar de un fuerte crecimiento, o por el contrario, puede llevarte a la senda del olvido. Podemos, y su líder Pablo Iglesias, ha quemado, con su estúpida idea de utilizar las herramientas del Estado para salir en televisión, los pocos cartuchos que le quedaban para tener un papel relevante en la escena política. Ya se lo advirtieron sus aliados, pero él prefirió hacer oídos sordos. La soberbia es la mejor adversaria para la venganza. Edmundo Dantés lo sabía, Mariano Rajoy lo sabía.

Los conspiradores no caerán con un golpe rápido y certero, caerán lentamente. Poco a poco, con el paso de los días, los adversarios irán desangrándose (ayer hubo medios que comentaban una nueva moción para septiembre). Poco a poco, las personas que apoyaron a los conspiradores, les abandonarán. Los medios que les daban cobertura, no les llamarán. Y aquellos que se creían en posesión de la verdad absoluta vivirán el resto de sus vidas amargados por aquello que pudo ser y no fue. Cuidado con subestimar al adversario, no seas un Morcef, Villefort o Danglars, que por tener un título, una reputación o cobertura de medios, te creas en posesión de la verdad. Igual que sucede en los campeonatos de futbol, los torneos se ganan en el césped, no en los platos de televisión.

El desconocimiento y el insulto a las reglas de juego democráticas, autoplocamarte el rey del pueblo sin contar con el apoyo de la mitad de la población, te convierte en un payaso, alguien poco serio para tratar y gestionar asuntos importantes. Por mucho que a algunos les duela, hay que reconocer que el Partido Popular, con sus sombras y sus aciertos, ha logrado, en cinco años, sacar al país de una situación económica y social muy, muy crítica.

Hoy, Mariano Rajoy, nuestro Edmundo Dantés en el circo televisivo producido por Podemos SA, se ha tomado su venganza, la ha ejecutado con absoluta brillantez, a pesar de todo el argumentario que tenía en su contra. Si no tienes nada interesante que decir, es mejor quedarse callado.

¿Qué se puede aprender de Edmundo Dantés?

Summary
El Conde de Montecristo
Article Name
El Conde de Montecristo
Description
¿Qué se puede aprender de Edmundo Dantés?
Author

Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

Entradas similares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *