Inicio » Empresa » La conjura silenciada contra la educación

La conjura silenciada contra la educación

La conjura silenciada contra la educación

Ayer, España sufrió un duro golpe a su competitividad y a su futuro como país: La nueva ley de educación permite a los niños obtener el título de la E.S.O. con una nota inferior a un cinco. Ayer, ganó la ignorancia. Ayer, ganó la ley del mínimo esfuerzo. Poco a poco, parece que la moda de protestar, hacer mucho ruido, y trabajar poco, se impone.

¿Qué nos sucede? Nos estamos acostumbrando a hablar más de la cuenta, pasar excesivo tiempo en las redes sociales, y trabajar poco. Un claro ejemplo de esta realidad es Podemos, un grupo político desesperado por salir en la foto, dar lecciones de moral a todo el mundo, aparecer diariamente en televisión, pero que eso de trabajar, encerrarse en un despacho, negociar, preparar documentación, pasar largas noches en vela trabajando para llegar a acuerdos se lo dejan a otros.

La educación, junto la cultura, son los cimientos sobre los que se sostiene un país. Si uno de estos se tambalea, la economía, el tercer pilar, se derrumba. Desde la educación, el respeto al otro, con independencia del nombre en el D.N.I., se combate la violencia de género (no gastando millones de euros en planes inútiles que benefician a unos pocos). Desde la educación se forjan a los grandes líderes del mañana. Desde la educación se producen las grandes revoluciones e inventos que cambian el mundo.

Si a los niños no se les exige esforzarse porque no pueden sufrir el miedo al fracaso, qué empresas querrán contratarlos el día de mañana. Si ya no se le exige al niño que se esfuerce, ¿para qué se va a preparar un profesor las clases? El pago de la matrícula garantiza la obtención del título. ¿Este es el país que queremos? ¿Paredes de casa llena de títulos cuya única función útil es la de limpiarse el culo si te quedas sin papel higiénico?

Estamos llegando a un punto donde predica el que más tiene que callar. Miremos los curriculum de los políticos que nos representan, muchos de ellos sin oficio, ni beneficio previo. Evidentemente hay excepciones, tomemos como ejemplo la presidenta del Congreso de los Diputados, cuya trayectoria personal y profesional es incuestionable. Pero, por regla general, no suele ser la regla general. Si ellos son los primeros que no se aplican el cuento, ¿cómo se van a tomar en serio algo tan complejo como puede ser garantizar un sistema educativo eficiente y productivo?

La educación está a punto de sufrir una revolución que cambiará por completo todos los sistemas educativos a nivel mundial. Un cambio que España tiene mucho que decir si nos dejamos de tonterías y nos lo tomamos en serio. Los primeros cambios se producirán en las universidades ya que muchas empresas deslegitiman los títulos universitarios en favor de la experiencia y la pregunta: qué sabes hacer. Los títulos universitarios ya solo cuentan si quieres hacer una oposición a un puesto público.

La educación tiene que empezar a producir conocimiento en forma de contenido, de manera gratuita, para atraer estudiantes. ¿Dónde reside el beneficio? El beneficio reside en la inscripción para examinarte y sacarte el título y en tener derecho a tutorías privadas e individualizadas. Los nuevos sistemas educativos tiende a ser más eficientes, tipo consultoría, echando a los profesores que no se adapten, ni reciclen continuamente su conocimiento. Ejercer la educación tiene que ser un privilegio, no un estilo de vida.

Los alumnos decidirán quién puede y quién no puede ser profesor universitario. Este sistema volverá a transformar las universidades en un lugar vivo, dónde el conocimiento será transversal, accesible desde cualquier lugar del mundo. ¡¡Cualquier lugar del mundo!! Las universidades españolas pueden convertirse en la referencia de Chile, Argentina, Perú, Estados Unidos, México… ¿cuántos alumnos supone eso? ¿A nadie de las altas esferas del gobierno le interesa potenciar estos lazos educativos, sociales y económicos?

¿Por qué no despertamos? ¿Por qué no nos dejamos de tonterías y comenzamos a crear valor, riqueza y conocimiento con la educación y la cultura? Porque aceptar decisiones como las de ayer, obtener el título de la E.S.O. con una nota inferior a un cinco y dos asignaturas suspensas, nos hace ser un país mediocre. Decisiones como las de ayer nos lleva a ser un país de mano de obra barata. Decisiones como las de ayer nos lleva a crear un tejido empresarial poco cualificado.

Es hora de que la sociedad española se levante, es hora de predicar con el ejemplo. Ya está bien que padres aburridos o con un deseo obsesivo de ver a sus hijos triunfar a cualquier precio hagan de lobby en los colegios para tratar de imponer sus propios modelos educativos para que a sus hijos no les cueste aprobar las asignaturas. Uno de los grandes problemas de estos años, a nivel educativo, son los padres helicópteros, padres que sobreprotegen a los niños para que no sufran, no fracasen. De hecho, la última moda es quitarle valor a la competitividad, la competencia sana entre iguales. Al paso al que vamos, ¿para qué hacer exámenes? Lo mejor para el profesor es dar un cinco general y que se examine el que quiera subir nota.

Si seguimos por este camino, la brecha social será cada vez más grande. El problema educativo no es cuestión de becas, ni de dinero, actualmente se pueden diseñar modelos educativos con menos recursos, si se cuenta con grandes profesionales. El problema educativo es un problema de actitud personal. El verdadero problema de la brecha social reside en la ley del esfuerzo, qué estás dispuesto a privarte para conseguir un beneficio a largo plazo. Estudiar es invertir a futuro. Estudiar es ganar poco hoy para ganar mucho dentro de unos años. Vivimos en una sociedad que quiere los resultados ya, inmediatamente. Si me apunto a un curso, en menos de una semana tengo que ser un experto. Hay que combatir el síndrome de la titulitis, uno de los grandes males de la sociedad española.

Hemos conseguido lo que parecía imposible, convertir un título universitario en objeto de decoración. Hay que empezar a hablar claro y alto, todo el mundo no puede obtener un título universitario. Las universidades tienen que volver a representar la élite educativa de un país, no un lugar donde se pasan los mejores años de tu juventud. La educación no puede permitirse bajar los estándares, el mínimo necesario. Hacerlo, puede que llene de orgullo a los padres, pero solo garantiza un largo periodo en la cola del paro.

Háganse la siguiente pregunta, ¿por qué una persona con tres carreras, cuatro idiomas y dos master no encuentra trabajo? Porque los títulos no tienen valor en el mercado. Si no sabes venderte, diferenciarte del resto, para qué sirve lo que has estudiado. Si entras en Linkedin, la nueva red social de lloriqueo, verás cientos de comentarios de gente desesperada cuyo mensaje en vez de sumar, tiende a descartar. Aprende a marcar la diferencia, no esperes a que la empresa te llame, llama tú y presenta un proyecto, un plan estratégico que anime a la empresa a contratarte. ¿Qué no sabes hacerlo? Aquí reside el valor de la cultura, la educación y el éxito

Si quieres ganar más dinero no protestes, estudia y aprende a vender qué sabes hacer

Summary
La conjura silenciada contra la educación
Article Name
La conjura silenciada contra la educación
Description
Si quieres ganar más dinero no protestes, estudia y aprende a vender qué sabes hacer
Author

Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

Entradas similares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *