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Oportunidad perdida

Oportunidad perdida

Desconozco los motivos, pero en España tenemos la tonta costumbre de pensar que las oportunidades aparecen una y otra vez hasta que decidimos hacerlas efectivas. El último caso popular conocida es el proyecto cultural de Antonio Banderas para la ciudad de Málaga.

Sinceramente, estudiando el plan, y suponiendo que solo la mitad de lo que se pretende se haga realidad, es una iniciativa que convierte a Málaga en el corazón español y, seguramente, europeo de las artes escénicas.

Un proyecto muy ambicioso, con algunas lagunas aún por resolver (como sucede con cualquier proyecto), se ha ido al garete por culpa de una oposición acomodada, concejales con aspiraciones a administrativos, que viven plácidamente en su sillón, critican y no toman la obligación moral de buscar nuevos proyectos ambiciosos para mejorar la ciudad a la que representan.

Francisco de la Torre, el alcalde de Málaga, tiene sus defectos (como cualquier hijo de vecino), pero nadie le puede negar el legado, la transformación, visión y cariño hacia Málaga. Pasaran los años y Málaga podrá vivir de las rentas gracias a la visión De Francisco de la Torre, un alcalde que no se valora hasta que se pierde, llega el iluminado de turno y destruye todo lo construido durante décadas en un año.

¿Cómo ha permitido la ciudad de Málaga desaprovechar esta oportunidad, situar la ciudad en un lugar privilegiado del mundo? ¿Por qué la ciudad no se levanta y muestra su apoyo, como hace con otras cosas menores, para exigir responsabilidades y obligar a todas las partes a sentarse a negociar? ¿Pueden cuatro personas, y un grupo de fuego amigo (cuya ambivalencia a nivel local puede abocar a su desaparición), poner fin a un proyecto de los que hacen historia, no solo para Málaga, también para Andalucía? ¿Cómo es posible que la Junta de Andalucía no esté realizando gestiones, junto con el ayuntamiento, para volverse a sentar y buscar una solución que beneficie a ambas partes?

Antonio Banderas es el mejor embajador de su tierra. Pudimos ver su influencia en el último festival de Málaga. Sin su presencia el festival pierde caché, siento decirlo, pero es la verdad.

Hoy por la mañana han empezado las voces críticas a decir que los verdaderos motivos del abandono del proyecto es por cuestiones de viabilidad. Hay personas que saben comunicar muy bien y trabajar muy mal.

El proyecto es visionario, es traer a la ciudad de Málaga gente especializada, con rentas importantes, generar un nuevo sector audiovisual, cultural, de entretenimiento, el mundo de los videojuegos y ser referente en el sector de las artes cuyos beneficios directos e indirectos son incalculables en el tiempo.

Este proyecto puede convertir la zona de la Merced en el nuevo Montmartre de Paris de las artes. ¿Cuánto vale eso para una ciudad? ¿Cuantas personas visitan Paris para pasear por el barrio de Montmartre, disfrutar de su ambiente, su arte y sus costumbres?

¿No estamos cansados de hacer política pequeña? Ya está bien del politicucho que solo sabe mirar en pequeño. La envidia es muy mala, especialmente en política. Si el proyecto tiene lagunas de viabilidad, pero es una oportunidad única de marcar la diferencia, te sientas cuantas horas sean necesarias para llegar a un acuerdo beneficioso para ambas partes. No se escupe y se insulta a la otra parte negociadora sin aportar una solución mejor. Porque no la hay. Esa es la diferencia. ¿Cuál es la alternativa? Pues lo de siempre, un proyecto menor, fácil de entender y de gestionar por personas con aspiraciones a administrativos.

Un concejal no puede seguir siendo un administrativo que resuelve los cuatro problemas de turno que se le presentan. Un concejal no puede ser un azafat@ al que se le invita a asistir a eventos para salir en la foto. Un concejal debe ser el espíritu de su ciudad. Un concejal dede tener la experiencia suficiente para que su ciudad traspase las fronteras geográficas, hablen de ella pasada los Pirineos.

La ciudadania no puede consentir que las ciudades sigan siendo gestionas por administrativos y no por visionario o estrategas. ¿Estos concejales son conscientes de cuanto costaría pagar la publicidad que hace Antonio Banderas de la ciudad de manera altruista? Claro que no, son meros administradores, piensan en pequeño, en poner parches a los problemas, no solucionarlos.

¿Cuanto vale la escena de Antonio Banderas cantando el himno “el novio de la muerte” en la película de los Mercenarios? ¿La película requería esta escena dentro de la trama? Para nada. Pero él quiere a su ciudad, ama su cultura y no desaprovecha la más mínima oportunidad para ser embajador de su tierra cada vez que puede sin pedir nada a cambio.

¿Qué hacen los concejales sin visión? Lo de siempre, nada y no permitir que otros tomen iniciativas beneficiosas para la ciudad. Así nos va. Espero y deseo que la ciudad de Málaga se movilice, muestre que las redes sociales no es el sentir general de la ciudad, de Andalucía.

Desde aquí mando mi apoyo, mi pequeño grano de arena para que el proyecto siga vivo, se sienten las partes a renegociar las condiciones y podamos disfrutar todos, dentro de unos años, cuanto talento puede reunir una ciudad en tan poco espacio.

Si la ciudad se lo cree, acepta y adopta el proyecto como suyo, no habrá concejal con aspiraciones a administrativo que lo detenga. Personalmente, no soy malagueño, pero llevo viviendo en esta bella tierra desde hace unos años. Este proyecto es un gran éxito para Málaga, es la envidia de todas las capitales españolas. No lo desaprovechen, pueden arrepentirse durante el resto de vuestras vidas.

El potencial dinamizador, económico, cultural y social que genera este proyecto para Málaga supone colocar las primeras piedras para edificar en vuestra bella tierra los cimientos del Hollywood europeo. No permitan que un concejal con aspiraciones a administrativo os robe ese sueño. Málaga no se lo merece.

Soy el novio de la muerte

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Oportunidades perdidas
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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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