Inicio » Historia » Algo de ti no me gusta

Algo de ti no me gusta

Algo de ti no me gusta

Las primarias del partido socialistas son un gran campo de prueba para comprobar varias cosas, algunas bien comentadas, con datos y experiencia, por Josep Borrell estos días en prensa, televisión y radio.

Una de ellas es que el objetivo originario que dio lugar a la fundación del partido ya se ha cumplido. El obrero se ha convertido en clase media, tiene acceso a una vivienda, a irse de vacaciones, cuenta con más derechos que obligaciones, está protegido ante un problema. El sueño del obrero se ha esfumado porque no ya no quedan obreros, existen trabajadores, pequeños empresarios, Freelance, pero no obreros. Un albañil puede progresar y gestionar su pequeña empresa. Un panadero puede franquiciar su panadería.

El ideal socialista se alcanzó sin que sus dirigentes hayan sido conscientes de ello. Es por ello que se encuentran en crisis. Claro esta que dentro de una sociedad siempre hay desgracias, personas que lo pasan mal y que tienen sus altibajos. Claro esta que hay personas que les cuesta llegar a fin de mes, pagar las facturas y alimentar a su familia. Por suerte, este no es el panorama nacional, por mucho que algunos se empeñen en intentarlo utilizando palabras como emergencia nacional y sinónimos.

La corrupción, por mucho que nos rasguemos las vestiduras, es secundario, nos enoja, da para hablar en los bares, resolver el país con dos copas de más, pero es secundario. A la gente le importa la seguridad, la estabilidad, tener un trabajo para pagar las facturas y poder permitirse algún capricho de vez en cuando. Todo lo demás es secundario. El Partido Popular ha sabido leer muy bien este mensaje. No importa los casos de corrupción dentro de su partido, mientras que sigan hablando de empleo, seguridad y estabilidad, sus votantes subirán (sean del partido que sea) hasta que se produzca una nueva crisis y el desempleo vuelva a subir por la volatilidad del empleo creado.

El partido socialista parece empecinado en defender las causas perdidas, defender solo a las minorías, tomar la iniciativa a modo de eslogan, no de utilidad práctica. El último suceso para hacer ruido es la iniciativa llevada al Congreso de los Diputados para sacar el cuerpo de Franco del Valle de los Caídos. ¿Por qué ahora? ¿Por qué no se ha hecho antes? Han tenido varias mayorías absolutas y nunca han mencionado hacerlo, ¿por qué ahora? La explicación es sencilla, puro marketing al más puro estilo de Podemos. ¿El problema? Mientras que Podemos vive del humo, el partido socialista necesita parecer un partido serio para no caer en el olvido.

El partido socialista es necesario para el equilibrio de fuerzas democráticas, igual que es necesario un Partido Popular con las manos limpias. No se puede gobernar a base de tweet, por mucho que lo intente Donald Trump (al paso al que va lo vemos encerrado en el despacho Oval dando órdenes por Twitter porque ya no sabe de quién fiarse, quien no le puede traicionar. La mierda sube y la capacidad de los contenedores ha llegado a su límite).

Analizando los tres candidatos socialistas, cada uno muestra sus virtudes y sus defectos. ¿Quién es el más indicado? Depende de la persona a la que le preguntes. Lo que si me llama la atención son varias cosas:

  1. Que Pedro Sánchez continua con sus bandazos, donde dije no, hoy es sí y mañana tal vez. Esas dudas no son muestran de liderazgo, son muestras de desesperación. Nuevamente, comienza a reflejar sus carentes capacidades para liderar en momentos complicados. Si la campaña se alargase dos meses más, sus propios defensores acabarían por apuñalarlo políticamente a cambio de conseguir un puesto en la mesa ganadora. De hecho, ya se empiezan a apreciar movimientos extraños dentro de su grupo de trabajo. Una cosa es firmar un aval a cara descubierta y otra, muy distinta, es votar a puerta cerrada. ¿Qué puede ganar? Quien sabe, todo es posible. Lo que nadie duda es que si gana enterrará al partido socialista por un ego descontrolado. El partido socialista no sobrevivirá a unas nuevas elecciones adelantadas con él de candidato. En la política hay candidatos ganadores y candidatos perdedores, él es un candidato quemado que no supo gestionar su situación personal tras los resultados de las segundas elecciones nacionales del año pasado. Solo por eso, no se merece ser secretario general. No estuvo a la altura de Estado en aquel momento, y no estará si se le vuelve a presentar una situación similar. Es un comercial, no un gestor capaz de enfrentarse a los suyos para defender la supervivencia de la empresa.
  2. La sobreexposición de Susana Diaz es negativa para ella. Si yo hubiera gestionado su campaña en las primarias, no la hubiera sobreexpuesto. Su estrategia tenia que haberse basado en mostrar las debilidades del rival, no centrarse en ella. Su rival está desesperado (a pesar de la falsa victoria moral con los avales) y ella no ha sabido leer la situación. Se ha sobreexpuesto a las cámaras y está dando alas a su rival. ¿Por qué? Yo se lo explico. Se ha equivocado por un simple hecho, un pequeño micro gesto de prepotencia que le sale sin que ella se de cuenta mientras habla. Es un gesto que no transmite confianza, va en contra de lo que dicen sus palabras. Esta noche visita el programa La Sexta Noche, comprueben y sumen las veces que levanta levemente el labio hacia arriba. Si no cuida su comunicación no verbal, puede llevarse un disgusto. Sus palabras dicen una cosa y su cuerpo otra bien distinta. Tal y como están las cosas, un error en directo puede costarle muy caro (sino que se lo digan a Esperanza Aguirre en el debate con Manuela Carmena a la a la alcaldía de Madrid, un error transformo a una desconocida en alcaldesa).
  3. Desconozco la actitud derrotista de Patxi López, aunque huelo su verdadero fin. Nadie juega a perder, salvo que tenga pactado una recompensa por tal fin. En política ganas o pierdes, por desgracia no hay término medio, como trata de repetir Patxi López. No hace ruido, es el candidato educado, aquel que no dice una palabra más alta que otra. Todos saben que no ganará, pero aun así no se retira. ¿Por qué? Un buen puesto en la mesa ganadora. A veces, jugar a perder colectivamente es ganar individualmente.

Sinceramente, ninguno de los tres candidatos está preparado para resucitar, sanar y levantar un partido en la UCI. Si no dejan atrás los complejos, aprenden a leer las nuevas necesidades de la clase media, elección tras elección, el partido socialista se irá convirtiendo en un partido residual que luchará por conseguir los votos de las minorías. El partido socialista, por historia y por su legado, no se merece esto, se merece unos líderes que miren de frente y se enfrenten a los verdaderos problemas de los españoles, no se merece líderes cuyo trabajo sea dar buenos eslóganes y representar a las minorías para tratar de hacerlas ver como el sentir general del pueblo. Para ello ya está Podemos. Al partido socialista se le exige altura de miras, se le exige actitud de Estado.

Summary
Algo de ti no me gusta
Article Name
Algo de ti no me gusta
Description
Al partido socialista se le exige altura de miras, se le exige actitud de Estado
Author

Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

Entradas similares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *