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¿De verdad quiero ser blogger?

¿De verdad quiero ser blogger?

Posiblemente, una de las profesiones liberales más de moda y deseadas es ser un influencer en un nicho determinado. Soñamos con ser la referencia, compartir una fotografía y recibir miles de ME GUSTA, escribir un artículo que sea compartido por cientos de personas.

Analizando el contenido que los influencers comparten, su vida parece el sueño de la clase media: hacer lo que me gusta a cambio de dinero. Pero, ¿es oro todo lo que se ve? ¿Hasta que punto la ficción engaña a la realidad? ¿Un influencer es esclavo de sus seguidores, de una audiencia inconformista que cambia rápidamente de distribuidor de sensaciones si te vas de vacaciones? Vayamos por parte.

Ser influencer es un trabajo, no un hobby, algo que necesita poco tiempo para obtener grandes resultados. Si esto fuera así, en España habría cerca de 5.000.000 de influencers viviendo del cuento. Pero no es así. Llegar a ser un verdadero influencers requiere sangre, sudor y lágrimas, además de dinero para lanzar tu carrera artística en la red.

Internet no entiende de vacaciones, es un mercado que nunca descansa. Cuando una parte del mundo duerme, la otra despierta, enciende sus móviles y se alimenta de contenido. Es curioso, pero internet no entiende de horario laboral, ni de salario. Si vales, y me regalas la dosis diaria, te querré hoy. Mañana, ya veré.

La carrera profesional de un influencer es muy inestable. Puedes alcanzar un ligero reconocimiento en un momento determinado, y pasar al olvido en un corto periodo de tiempo. Nada es para siempre en Internet. Si no estas dispuesto a trabajar los fines de semana, días de fiesta, después de un día jodidamente malo, estando malo, ser un influencer no es tu destino.

Al igual que sucede en el mundo del fútbol, solo algunos rozan el cielo después de un duro y espartano entrenamiento desde niño. Ser influencer es una carrera de fondo, se requiere de varios años hasta ver tímidos resultados.

Si hoy has decidido ser influencer y no tienes presencia en redes sociales, no tienes recursos económicos para expandir tu mensaje a más gente, y quieres resultados a corto plazo, puede que te lleves una gran frustración. Si te encuentras en esta situación, te recomiendo que escribas y hables para otros que sí tienen una comunidad consolidada. ¿El problema? Que al principio no te permiten firmar el contenido con tu nombre. Grandes medios digitales, están nutriendo sus revistas y periódicos con contenido gratuito, realizado por terceros y firmados por un empleado de la empresa.

Se habla mucho de la formación en los restaurantes con estrellas Michelin, pero nadie dice nada de la situación precaria de los periodistas y personas que sueñan con ver su nombre escrito en un gran medio. Los restaurantes Michelin regalan la formación a cambio de trabajo. ¿Cuánto vale un MBA en el Instituto San Telmo, en el Instituto de Empresa, ESADE, ESIC o IESE? La comunicación ya no se puede controlar, se puede gestionar. La demagogia barata se difunde como verdad científica al son del iluminado de turno cuyo único éxito es salir en televisión. ¿Si le pones precio a la formación ya no es mala?

¿Qué escritor no quiere aprender a cambio de trabajar para Ken Follet, J.K. Roling, Carlos Ruiz Zafón, Eduardo Mendoza y compañía? ¿Qué entrenador de futbol no quiere aprender de Zidane a cambio de ser su ayudante?

El tiempo es un bien escaso, no lo desperdicies. Si decides ser influencer, recuerda que no es oro todo lo que reluce. Vas a necesitar interminables horas encerrado, investigando y preparando material. Vas a necesitar interminables horas para comunicar y difundir tu mensaje. El trabajo de un influencer no termina con la creación del contenido. Si el contenido no es compartido, bien comunicado, es una pérdida de tiempo.

Por último, la parte que todo el mundo sueña y desea: ganar dinero como influencer. Tienes que saber negociar, tener conocimientos de empresa para obtener beneficios al esfuerzo realizado. Desde el momento en el que decides ser influencer eres una empresa, una marca. Si tu marca no vende, no llama la atención, no generará dinero, generará: frustración, ansiedad, hambre, desesperación, peleas con la pareja y un sin fin de remedios nada gratos para tu salud mental.

Ser influencer no es buen remedio para subir la autoestima. Gracias al programa Cazadores de Trolls podemos ver de manera visual las duras críticas y los insultos gratuitos a los que se expone una persona que gana cierta notoriedad pública. Si no estas dispuesto a soportar las envidias de otros, es mejor no iniciar este camino. La gente es muy gallita camuflada bajo un pseudónimo o tras la falsa tranquilidad que produce la soledad de un ordenador. Si no eres capaz de mirar hacia otro lado, no dar importancia a comentarios hirientes, duros y contra tu persona, si sufres problemas de autoestima, por favor, no quieras ser influencer.

El lado oscuro del influencer

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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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