Inicio » Novelas » Secreto de confesión » Capítulo 15.- Secreto de Confesión: Colaboración no deseada

Capítulo 15.- Secreto de Confesión: Colaboración no deseada

Secreto de Confesión: Colaboración no deseada 

Parece más contento que de costumbre. No queda ni pizca del individuo introvertido, pausado y tímido, a excepción de su indumentaria hortera. Al igual que sucedió con Cayetana cuando la conocí, el cutre imitador de Steve Jobs pierde la vergüenza a una velocidad más rápida que mi caché sube por noche.

Me saluda con un fuerte abrazo, agradece el cambio que se ha producido en su vida. Sabe cómo alterar y preocupar mis pensamientos con pocas palabras. ¿Sus deseos se convirtieron en acciones? ¿Apretó doblemente el gatillo tras disfrutar de una macabra fantasía sexual? Esta vez no seré un mero espectador. Incidiré a base de preguntas para descubrir la verdad. Necesito encontrar datos que me permitan corroborar la veracidad e imaginación de sus fantasías.

Ingenuamente, soñé con no vomitar esta noche. Ya solo me queda confirmar el número de veces.

–¿Cómo se encuentra mi confesor preferido?

–Bien, estoy saboreando mi Macallan de doce años.

No tengo ni la más remota idea de los años, ni si el whisky que estoy bebiendo es Macallan. Mi estrategia consiste en generar la confianza suficiente, ceder la iniciativa, esperar a que suelte la lengua y no sea consciente de lo que dice. Le seguiré el juego sin preguntar ni presionar más de la cuenta.

–¿Quieres probarlo?

Prefiero el Bloody Mary.

Eleva su copa. Busca mi aprobación. Me acerco a chocar su copa con la mía.

–¿Por qué brindamos?

–Por los deseos cumplidos.

Ambos bebemos.

Oscuro presagio. Se masca la tragedia. El estómago se prepara para escuchar la historia de una muerte anunciada. Debo ser fuerte, mantener la compostura y no bloquearme como en situaciones anteriores. Si finalmente ha materializado sus perversiones, existe la obligación moral de destapar su secreto para que reciba el castigo merecido.

–¿Disfrutaste?

–Fue una pasada. ¡¡¡Ufff!!! El primer disparo fue difícil. Los siguientes, un subidón de adrenalina.

Resulta repugnante escuchar cómo se follo a su hijastra y a su mujer, cómo las disparó en diferentes partes del cuerpo para gemir con su sufrimiento.

El estómago da los primeros avisos.

Me excité con su dolor. No sé cuántas veces me corrí en sus caras aterrorizadas antes de que murieran desangradas.

Si no se ha deshecho de los cuerpos, las pruebas harán justicia en chirona. La ley cambia de parecer según quien la ejerza. La violación es de los pecados mejor castigados en la tierra.

–¿Ya te has desecho de los cuerpos?

–Aún no. El tipo que me vendió el arma aseguró que se desharía de los cadáveres. Ahora, me exige una cantidad de dinero que no puedo pagar.

La simpatía del cliente se torna en nerviosismo e imprudencia. Da vueltas de un lado a otro de la habitación comentando diferentes planes que ha pensado para deshacerse de los cuerpos: quemarlos, cortarlos y tirarlos por diferentes contenedores, arrojarlos al río. Cada nueva idea expuesta es peor que la anterior.

Su capacidad de narrar minuciosamente cada pequeño detalle macabro, me obliga a girarme varias veces para contener el vómito en la boca. No sé si es consciente de ello, me la suda, debería vomitarle encima, idea que desearía materializar, pero que no tengo más remedio que desechar. Hay que impartir justicia por las mujeres asesinadas.

–El tipo que me vendió el arma me ha recomendado hablar contigo del asunto. Asegura que juntos encontraremos la mejor solución para que pueda salir libre de esta situación.

Juro que mataré al hijo de puta que está echándome asesinatos a la espalda.

–¿Quién te vendió el arma? ¿Cómo se llamaban tu esposa e hijastra? Necesito nombres si quieres que te ayude.

Ya sé quien es el traficante de armas. Descubro su identidad atando cabos. El puto Nikolái me está utilizando de pantalla para sus negocios sucios, está acumulando material en mi contra para chantajearme por si decido abrir la boca o acudir a comisario a denunciar a su cliente.

–¿Descargaste todo el cargador?

Puede parecer una pregunta absurda, pero necesito saber si aún dispone de balas para dispararme por la espalda en un descuido. Dispongo de la protección de Nikolái temporalmente, siempre y cuando me comporte según sus exigencias.

–Sí. Le he pedido más balas al negro hijo puta que vigila la puerta. Se niega. Dice que hasta que no le pague el servicio por deshacerse de los cadáveres no hay más munición. Estoy pensando en matarlo, ¿me ayudas?

¿Habla en serio? Sus ojos brillantes exigen una respuesta inmediata. Si dudo, es capaz de matarme con sus propias manos en este mismo instante. Quizás, sea el deseo de mi protector.

–Resolvamos primero el asunto de los cadáveres. Luego, ya veremos qué hacer con Nikolái.

No me queda más remedio que convertirme en su cómplice para alargar los días de vida y buscar una solución mejor.

El cutre imitador de Steve Jobs corre hacia mí. Me abraza como se abraza al hijo que vuelve a casa después de un secuestro.

–Mario, juntos, haremos cosas increíbles.

–¿Sabes mi nombre?

–Lo sé todo de ti.

–¿Todo?

–El negro dice que tienes un buen jardín donde quemar y enterrar los cuerpos.

–¿Qué más te ha contado?

–Dice que no habrá ningún problema si sacamos a tu madre de casa un par de días.

Los peores presagios se quedan cortos. Su rostro excitado choca contra mi mueca de pánico. A la mierda la compostura. A la mierda la comprensión. A la mierda la justicia. Nikolái nos arroja a mí y a mi madre a la jaula de los leones sin ningún tipo de protección.

Confesión autorizada. Te escucho

Capítulo 16.- Secreto de Confesión: Combate desigual

Summary
Capítulo 15.- Secreto de Confesión: Colaboración no deseada
Article Name
Capítulo 15.- Secreto de Confesión: Colaboración no deseada
Description
Me llamo Mario Conde y soy tu confesor. Si tienes un problema, te escucho
Author

Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de marketing de contenidos. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como distribuidor de libros y revistas para la firma Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

Entradas similares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *