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Ego e infidelidad

Ego e infidelidad

Desconozco si los índices de infidelidad de la época mis abuelos eran tan elevados como los de ahora. Todos conocemos algún amig@ o conocid@ que le gusta disfrutar del fruto prohibido. Si es cierto, y en eso no hay duda, que la infidelidad no es un tema tabú. La gente sale en televisión y comenta delante de sus hijos que les puso los cuernos a su madre. La hija, que no sabe donde meterse, responde con una risa tonta para no montar un numerito delante de las cámaras. Esta situación se pudo ver en el programa First Dates de ayer.

A lo largo de la historia, la infidelidad ha destruido a grandes hombres que se creían intocables. Un ataque de celos es el mejor regalo para la justicia y los Cuerpos de Seguridad del Estado. El Estado se gasta grandes sumas de dinero en investigar y seguir el rastro de un presunto delincuente, cuando basta con enseñar pruebas a la novia/mujer de la infidelidad para que hable largo y tendido. Somos, fuimos y seremos así de simple. El espionaje funciona debajo de las sábanas, no entrando de noche a un despacho. Si quieres conocer detalles prohibidos y clasificados, lígate o seduce a la persona indicada, el resto es cuestión de tiempo.

La infidelidad está creciendo a un ritmo que ya pone en tela de juicio la monogamia. La aceptación de la infidelidad como estilo de vida en pareja (parejas abiertas, amigos con derecho a roce…) lleva a la persona a la búsqueda continua de nuevos estímulos que mantengan ese chute de adrenalina y serotonina. Conquistar a una persona inyecta energía. Conquistar a una persona te cambia el gesto de cara. Conquistar y ser correspondido te hace más seductor. La conquista es el mejor remedio contra la depresión y la ansiedad. Cambia una cara vinagre por otra alegre y feliz. Cuando le decimos a alguien que necesita echar un polvo, no lo decimos en sentido figurado, ¡Se dice en el sentido más literal de la palabra!

Sentirse querido, esperar a que suene el teléfono, planificar un plan para dejar sorprendida a la otra persona hace que el cerebro funcione al 200%, a pesar de no haber dormido la noche anterior. Si eres soltero, es muy probable, salvo que te desfases demasiado, que hasta mejores el rendimiento en el trabajo. Aquello que sientes dentro de ti, es lo que se traslada al exterior. El rostro es el espejo del alma.

Los problema aparecen cuando has decido compartir la vida con otra personas y no habéis acordado ningún tipo de cláusula de descuelgue que permita abrir/se de piernas. Creemos que no pasa nada, pero si pasa. La confianza nunca será la misma. No es mentir, no es engañar, es un sentimiento que va mucho más allá. El sexo es el único vínculo que diferencia la amistad de una relación. Si ese vínculo se rompe, se vicia, no se respeta, no esperes que luego la otra parte te respete.

Si no sabes respetar, no esperes que los demás lo hagan contigo. No existe excusa capaz de justificar tu falta de hombría, virilidad, sentirse mujer, que justifique hacer aquello que haces por mero egoísmo. La infidelidad es egoísmo. Es egoísmo hacia la otra parte, es egoísmo hacia aquello que habéis construido, es egoísmo hacia tus hijos (si los hay).

¿La solución? El divorcio. Si no hay hijos, cada uno por su lado y a vivir, que son dos días. ¡Carpe Diem! Eslogan que define la sociedad actual. Disfruta el hoy, mañana… Pero, ¿y si hay hijos? ¿Has pensado en ellos? ¿Has pensado en su situación? Un niño es un ser vulnerable capaz de justificar el divorcio de sus padres como culpa suya. A este punto puede llegar el egoísmo del infiel, ceder la responsabilidad de sus actos a un ser inocente.

Queda muy cool hablar de infidelidades delante de los amigos para hacerte el machito. Queda muy cool hablar de tu experiencia sexual para tratar de ligarte a la compañera de trabajo. Queda muy cool subir a redes sociales las causas de las ojeras que portas desde hace semanas.

Si vas a ser infiel, recuerda restringir quien puede ver las fotografías que subes a las redes sociales. Resulta sorprendente como casos de divorcios se resuelven en el juzgado a favor de una parte por las fotografías y los mensajes en redes sociales. Frases como “tú me haces sentir especial”, “ya queda menos…”, “vuelvo a sonreír” son el origen de una sospecha que se confirma poco tiempo después.

¿Las infidelidades se descubren por culpa del ego, la necesidad de contarlo, presumir delante de otros de lo macho que eres para alimentar al ego?. Las mujeres saben llevarlo con gran discreción, de hecho, puedes ser el cornudo del pueblo y que nadie lo sepa. Pero si el amante es un hombre, tranquilo, pronto lo sabrás. El ego se encargará de ello.

¿Las infidelidades se descubren por culpa del ego?

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¿Las infidelidades se descubren por culpa del ego?
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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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