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La educación como arma de seducción

La educación como arma de seducción

Usted, primero. Insisto“. El buen uso de la palabra y unos modales correctos es capaz de convertir la rana en príncipe. El perfil rebelde que volvía loc@ nuestra adolescencia, da paso a otras necesidades, como puede ser seguridad y felicidad. Esto no quiere decir que los hombres /mujeres mal@s caigan en desuso, al revés, son la combinación perfecta para una noche loca o una corta aventura amorosa y desenfrenada.

El hombre malo, Lobezno en la saga X-Men, Harley Quinn en la saga Escuadrón Suicida, queda muy bien como reclamo publicitario. Obviando a la persona que le gusta sufrir y rescatar al otro por naturaleza, la persona tiende a buscar seguridad y felicidad con el paso de los años. Ayer, en el artículo Mi pareja no es mi mejor amigo hablaba sobre la confianza dentro de la pareja. Hoy, quiero hablar de la educación.

La educación, saber comportarse, hacer sentir cómodo a un invitado, no hablar más de la cuenta o escuchar más de lo necesario son habilidades que parecen caer en desuso si enciendes el televisor. Se quiere imponer la moda a la educación, tanto es así que algunos políticos acuden al Congreso de los Diputados con vaqueros rotos por un deseo desesperado de llamar la atención.

La falta de educación es soportar el olor de una boca que no se lava los dientes después de una noche de fiesta. Ir sucio a los sitios, no respetar a los mayores, ayudar por interés (no por mero altruismo), son actitudes tóxicas que se corrigen dentro del seno familiar desde pequeño, los hijos repiten las conductas de sus padres. Decir buenos días cuando entras a un lugar mejora el trato que vas a recibir.

Muchos acuerdos no se cierran por falta de educación. Vivimos pendientes del momento, queremos las cosas ya, mañana ya será tarde porque querré otra bien distinta. Una sociedad que no vela por la educación y el respeto es una sociedad en decadencia.

Nos rasgamos las vestiduras cuando leemos un nuevo caso de corrupción en el periódico, pero no tomamos medidas cuando nuestro hijo le pega a otro en un parque. Si se pierden los valores básicos de cualquier sociedad civilizada, nos dirigimos hacia un salvaje oeste donde solo sobrevive el más fuerte. La imposición por la fuerza, un viejo mal del que la historia de Europa, por desgracia, conoce bastante bien.

Esta tarde he disfrutado con la conferencia de Simon Lancaster con título “Hablar como un líder” para el canal de YouTube TEDxTalks. Simon, con una habilidad para hablar en público excepcional, explica de manera amena y divertida que el arte de la retórica permite seducir, cambiar el punto de vista de las cosas o promover el lenguaje del oido (en casos excepcionales).

La palabra es el arma de seducción más poderosa del ser humano. Una frase hermosa en un tono inadecuado puede generar el efecto contrario. Una frase motivadora, dicha en un contexto inadecuado puede generar rechazo. La educación es vital para saber cómo comportarse en cada momento. Un chiste puede ser acertado o una metedura de pata en un tanatorio. Un piropo puede ser elegante o una ofensa. Puedes seducir a tu suegra con palabras bonitas, pero como te repitas demasiado, solo pensará: es un charlatán.

Saber qué decir, cómo decirlo y cuándo decirlo es un arte que se entrena toda la vida. La educación es un traje que nunca sobra. Vender es un arte de la palabra. Saber sintetizar, decir mucho con pocas palabras, es la metáfora cubista de la pintura.

¿Qué piensas de las personas que hablan mucho? ¿Qué piensas de las personas que no escuchan? ¿Qué piensas de las personas que siempre quieren imponer su voluntad? La duda o ceder la capacidad de decisión sobre una determinada cuestión a la otra persona es seducir. Si la persona se bloquea y no sabe llevar la iniciativa, concede tres opciones. No una, siempre tres para que decida.

El arte de la seducción está muy ligado a la educación. saber ponerse en el lugar del otro, adelantarse a sus miedos y preocupaciones con posibles soluciones, aporta un poder intangible capaz de convertir al feo en guapo.

¿Cuántas veces te has preguntado como un tío tan feo puede estar con una chica tan guapa? Si eliminamos lo primero que viene a la cabeza (aquí dejo un vacío para que cada uno piense lo que quiera), lo segundo es que sabe hacerla reír, la respeta y la divierte. Estas tres características se denominan educación.

Igual que algunos van dos horas al gimnasio cada día para violarse mentalmente delante del espejo de casa, deberían destinar el mismo tiempo para ser mejor persona. Puede que con el tiempo se den cuenta que no se necesita pasar hambre y hacer 2.000 abdominales diarios para ligar.

La palabra es el arma de seducción más poderosa del ser humano

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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de marketing de contenidos. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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