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¿Por qué Facebook ya no enamora?

¿Por qué Facebook ya no enamora?

Ayer, después de ver Logan, la última película de Lobezno, mire el móvil para comprobar el alcance y el impacto de mi último artículo Un profesor no puede saberlo todo en Facebook. Curiosamente, lo primero que me salió no fue mi último artículo, sino un aviso de la plataforma comentando, con buenas palabras, aunque con un tono un tanto amenazante, de que todo lo publicado era Público. 

¿Lo sabía? Claro que lo sé. Atrás va quedando cuando Facebook nos enamoró a todos. Era la novedad, una herramienta mágica que te permitía estar conectado con cientos de amigos, compartir fotografías y chatear al mismo tiempo. Era una etapa donde nadie hablada de seguridad, protección, ni robo de identidad. Solo pensabas en divertirte, pasar horas y horas muertas.

Ahora, Facebook no enamora. Se ha convertido en el hermano pequeño que se chiva de todo lo que haces. Antes, tenias plena libertad. Ahora, él decide qué es bueno y qué es malo, qué contenido puede ser viral. De hecho, ya somos varios los que dudamos de la calidad de sus campañas de pago.

Antes, si tú publicabas algo, automáticamente aparecía en el tablón de anuncios de todos los amigos. Ahora, tienes suerte si llegan a visualizarlo diez amigos. Antes, las visitas eran reales. Ahora, seducen con un volumen de impacto y número de seguidores que no sirve para nada, el contenido no es leído sino pasas la tarjeta (y aún así, el sistema presenta sus dudas).

¿En qué momento decidió Facebook dejar de ser una herramienta divertida para convertirse en el Gran Hermano? Puede que la intromisión de videojuegos sea el origen, especialmente el Candy Crush, el juego que más horas muertas e improductivas ha producido a lo largo del globo terráqueo.

Muchas personas creen que su cuenta de Facebook es única y personal, que nadie se la puede quitar. Tantos corazones y dedos para arriba no se pueden perder en un segundo, provocando un ataque de ansiedad y depresión profunda. Tú cuenta de Facebook es de Facebook, no del usuario. Por tanto, si quieres usarla, tienes que seguir sus normas, te gusten o no. ¿No te gusta el nuevo algoritmo o las políticas de uso? Te jodes, es lo que hay. Puedes enfadarte cuanto quieras que nada va a cambiar.

Facebook sabe que es importante en tu vida, genera el mismo efecto adictivo que el noviazgo de verano. Te vigila en silencio. Guarda los perfiles que visitas, el tipo de artículos que lees, el tiempo que pasas mirando las fotografías de esa chica del gimnasio que te pone como una moto. Lo sabe todo de ti sin tu saber. Le regalas tu vida a cambio de un poco de autoestima. Facebook es tú refugio, el antibiótico frente a la dureza y realidad de la vida. Mientras estás en Facebook eres feliz. Levantas la cabeza del ordenador o del móvil y vuelves a ser nadie. Así te seduce Facebook, te hace creer que eres alguien importante para que pases más tiempo y hables más sobre aquello qué te preocupa, qué te gusta, qué sientes. Facebook es como una secta autorizada.

Tal es el nivel de información que maneja Facebook que ya está siendo utilizada como herramienta para descartar candidatos en un proceso de selección. Fotos borrach@, siempre de fiesta o con un toque poco formal, son elementos que no dan buena imagen. ¿Por qué te crees que últimamente las fotos son cada vez más políticamente correctas? ¿Por qué hemos madurado digitalmente? No, hemos aprendido a tener miedo sobre el efecto y el impacto de aquello que publicamos en nuestro tablón.

Queremos destacar, deseamos hacerlo a toda costa. Herramientas como Facebook y Google permiten difundir noticias falsas, como una epidemia, sin que nada suceda. Otra cosa bien distinta es que aparezca un pezón o una persona con poca ropa, en este caso aparece la Santa Inquisición y su juicio rápido. Con un poco de suerte, solo bloquean la fotografía. Habitualmente, pueden bloquearte la cuenta por unos días hasta que demuestres que eres un niño bueno, que te has reinsertado en la cultura Facebook. Lo curioso de todo esto es que el problema se generó por una fotografía tuya y de tú hermana en bañador.

Facebook a diferencia de los partidos políticos, Estados y empresas, puede ser exterminada con un solo movimiento, pulsar la tecla X para borrar la aplicación del móvil. Facebook no es la familia que nos toco. Facebook es una pareja que se puede elegir, es un amigo o un enemigo. La gente se cansa del amigo que continuamente quiere dar lecciones de moral. Ese es Facebook, y como siga por ese camino, algún día puede encontrarse con ningún amigo conectado.

¿Facebook es el Gran Hermano?

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Author

Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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