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El beso de Judas

El beso de Judas

El beso de Judas fue la señal acordada por Judas Iscariote con los romanos para señalar a Jesús de Nararet. El beso de Judas representa la traición, la puñalada por la espalda, tal y como hizo Bruto a su padre, el emperador Julio Cesar. La traición histórica se ha repetido multitud de veces a lo largo de la historia. Napoleón engaño al rey Fernando VII de España para que fuera a Francia y así poder capturarlo. Hitler engañó al primer ministro ingles Chamberlain, hablaba de paz mientras se preparaba para la guerra.

Las buenas palabras se las lleva el tiempo. Si analizas los periódicos de tirada nacional puedes apreciar como los diferentes bandos políticos dicen una cosa en público para ocultar las verdaderas intenciones en privado. Europa, América y Rusia, algo se cuece entre las tres grandes potencias mundiales. Alguien, con forma de Estado, multinacional o grupo de millonarios están intentando crear más tensiones de las necesarias, divisiones, para avisar un fuego dormido durante hace más de 75 años. Vemos la guerra en tierra propia como algo lejano, sin ser consciente de la dureza y las consecuencias directas que conllevan reavivar viejas heridas.

La historia ha demostrado, especialmente en las últimas décadas, que con las armas, la violencia y el engaño, solo se consigue más odio, más deseo de venganza. La pluma es más fuerte que la espada. La diplomacia, el arma intangible e invisible, es capaz de conseguir con escasos recursos, lo que parece imposible con mil tanques.

Imponer la voluntad, sin tratar de entender al otro, es una medida que tarde o temprano se vuelve en contra de quién la ejerce. Sucedió en Afganistán, Irak, Siria y los siguientes países que están por llegar. La guerra es un negocio, no es un misión de paz. La guerra es promovida por intereses económicos que el ciudadano a pie solo concibe como subida de impuestos y pérdida de privilegios sociales.

Los populismo, las recetas fáciles, nacidas por culpa de clases políticas incompetentes dónde prima la supervivencia individual sobre la necesidad colectiva, están volviendo a reavivar los viejos deseos de imponer la voluntad a los demás.

Una imposición que no solo se ve a nivel geopolítico, igual sucede en muchas empresas. La escasez de trabajo está permitiendo que algunas empresas se aprovechen de esta situación. Estas son las condiciones, si no las quieres bien, y si no, hay 300 personas más esperando. Se busca cubrir un puesto, no importa si hay una rotación semanal. Ya llegará alguien sin escrúpulos capaz de hacer lo que se le pide. Este tipo de empresas son las llamadas cárnicas.

¿Hacia dónde vamos? La tecnología está deshumanizando la sociedad. Pones las noticias y escuchas cómo los políticos hablan de personas como si fueran números, cuando el éxito del marketing político se asienta en individualizar, poner nombre y apellido a las cosas, acercar el problema a la audiencia para que se sienta identificado. No puedes decir que España se está muriendo de hambre cuando los bares están llenos. No puedes decir que España ya ha salido de la crisis cuando los comedores sociales y la ayuda humanitaria está desbordada.

No sabemos a dónde vamos, qué queremos y por qué actuamos. Estamos perdidos, tanto individual, como colectivamente. Trabajamos porque hay que hacerlo. Nos casamos porque es lo habitual. Tenemos hijos porque es lo que siempre se ha hecho. Hemos perdido nuestra identidad como personas y como Nación. Algunos, muy inteligentemente, han utilizado la bandera para beneficiarse y protegerse individualmente.

No permitas que otro decida por ti. Es otro de los grandes males que se está cultivando desde diferentes frentes, de manera encubierta por la Madre Rusia, para fomentar la política de todo por el pueblo, sin contar con el pueblo. No permitas que nadie, por muy bien que hable, decida qué es lo correcto y lo incorrecto. No permitas que nadie te diga qué es bueno y malo. Tú lo sabes, tú experiencia como persona, sabe qué debes hacer en cada momento. No defiendas a capa y espada a desconocidos cuyo trabajo es hacerte vender unos ideales que a veces, ni ellos mismo creen. Esfuérzate por saber más acerca de la situación personal de las personas que conforman tú entorno, tú familia, tus amigos, o tú departamento, antes que de Trump, Farage, Putin, Rajoy, Sanchez, Iglesias y compañía.

Si tienes un problema, ellos no te ayudarán, si pueden hacerlo las personas más cercanas. No seas ingenuo, no te dejes arrastrar por la multitud porque pueden utilizarte igual que lo hicieron con Bruto, te darán el cuchillo para que mates a tú padre por el bien general. Ellos no tienen las agallas necesarias para hacerlo. Después, te señalarán y te venderán como traidor y asesino, para salvarse por el crimen cometido, con el beso de Judas.

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Las buenas palabras se las lleva el viento
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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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