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La leyenda del tonto motivado

La leyenda del tonto motivado

Cuenta una leyenda que cada cada cierto tiempo aparece un tonto motivado con la fórmula para hacer crecer dinero de los árboles. La leyenda dice que basta con repetirlo muchas veces en voz alta, delante de muchas personas, para que la mentira se haga realidad.

Un slogan, una frase corta y directa es suficiente para cambiar el destino del mundo. Piensa en los cientos de millones de consejos que hay sobre gestión y liderazgo. Consejos ofrecidos, en su mayor parte, por personas que nunca han tenido a su cargo un grupo de personas, un cargo de responsabilidad, la gestión de presupuestos o la toma continua de decisiones para apagar fuegos.

A la mente me vienen varios nombres, los cuales, por respeto omitiré, aunque hay un tal Bambi y discípulo de Bambi cuya idea de hacer caer dinero de los árboles aún estamos pagando.

La leyenda también narra que el tonto motivado cuenta con un primo lejano, popularmente bautizado en su pueblo como el iluminadoEl iluminado se cree en posesión absoluta de la verdad. Todo lo que vaya en contra del iluminado es falso y mentira. No importa si le repites mil veces que hay un barranco y que se caerá si continúa caminando. Él seguirá andando porque nunca reconocerá, menos en público, que se ha equivocado.

En la familia de la leyenda del tonto iluminado también encontramos un tío lejano, ya bastante mayor, es el familiar que ni hace, ni permite hacer. Solo actúa bajo presión el último día para salvar los muebles. Hace lo justo, sacar un aprobado raspado para después venderlo a la familia como matricula de honor.

El último superviviente de la familia de la leyenda del tonto motivado es un hijo no reconocido del difunto padre. No reconocido, porque a día de hoy, ni él mismo sabe quien es. Hoy dice una cosa y mañana otra. Dentro del seno familiar se comenta que le gusta pasar los días justificando porque es tan veleta. Dice que es para sobrevivir, pero lo cierto es que a veces ya no sabes que pensar de él.

Ante tal panorama, la situación de la familia de la leyenda del tonto motivado es bastante decepcionante, llegándose a escuchar dentro del seno familiar la expresión más vale un gestor corrupto que un tonto motivado. Un gestor conoce el valor del dinero, un tonto motivado sabe perder dinero. Un gestor sabe tomar decisiones y ser consecuente con esas decisiones, un tonto motivado es incapaz de tomar decisiones difíciles y cede esa responsabilidad a otros por si las cosas salen mal y así tener a alguien a quien echarle la culpa.

Si enciendes la televisión puedes pensar que la leyenda del tonto motivado se extiende como Gremlins en un parque acuático. No estas soñando, los medios viven inmersos en una crisis de audiencia donde lo único importante es el analitycs de Google, no la relevancia, interés e importancia de la noticia.

El público demanda crispación, enfrentamientos, reírse, aunque el hecho sea más serio de lo que parece, como pueden ser las victorias de Trump, el Brexit y la incertidumbre en las elecciones francesas. De nuevo, en estos escenarios, se están produciendo un enfrentamiento entre el tonto motivado y el gestor corrupto. Ante la decepción y ausencia de opciones mejores, el ciudadano mira hacia otro lado, le resta importancia al asunto, cree que no pasará nada, cuando si pasa. La diferencia radica en que los errores de hoy, no acometer las reformas necesarias (no confundir con recortes), no tomar las decisiones correctas por ser impopulares, terminan en una subida desorbitada de impuestos (cuando se prometió durante meses todo lo contrario), una decepción profunda y un deseo de rebeldía, no confundir con revolución (la revolución es cambio, es enfrentarse al problema desde la raíz), para criticar y no hacer nada.

Lo peor de todo esto es que las personas que promovieron La gran mentira, buen título para una película de intriga política, viva plácidamente tumbado en una hamaca de las Bahamas, mientras la mayor parte de la población se pregunta como ha podido ser tan gilipollas para creer a un picha floja con gran complejo de inferioridad, oculta por un narcisismo descomunal.

Si les interesa saber más del tema, y reír diciendo verdades como puños, os recomiendo la famosa conferencia de Emilio Duró con título Optimismo e ilusión. Emilio Duró no fue el inventor del término tonto motivado, pero si ha llegado a popularizarlo gracias a su particular estilo. Les garantizo que después de ver la conferencia les entrará unas ganas locas de comprar el libro ¿Quién se ha llevado mi queso? para seguir formándote sobre esta figura en auge. Quizás, con un poco de suerte, y conociendo como funcionan las universidades y algunas escuelas de negocios, pronto existirá el Máster y título universitario para ser el mejor tonto motivado de España. No les demos ideas a los políticos porque por arañar un puñado de votos son capaces de abandonar, por una noche, en el armario, la camisa de Alcampo para vestir de chaqué y saltarse la disciplina del partido sobre la manera correcta de vestir que él mismo ha impuesto. Quizás sea cierto el viejo dicho corazón de izquierdas, bolsillo de derechas.

Sonríe, la moda del momento dice que así se solucionan los problemas. Y si ves que no funciona, sigue jugando a la lotería. Quizás, cuando ya hayas probado todas las dietas milagrosas para perder 20 kilos en una semana, te des cuenta que la única manera de hacer bien las cosas es con disciplina, sacrificio, constancia y duro trabajo.

Apaga el televisión, el móvil y el portátil para dejar de comentar y criticar para empezar a hacer. Paso a paso, día a día, ladrillo a ladrillo, es el único modo de dejar huella, igual que hace una madre con su hijo desde el momento en el que sabe que está embarazada.

Quisiera terminar esta reflexión política con una frase de Luzu: No intentes construir el mejor muro del mundo, en vez de eso, di que vas a colocar cada ladrillo de la manera más perfecta que se pueda colocar un ladrillo y haz eso todos los días.

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Cuenta una leyenda que cada cada cierto tiempo aparece un tonto motivado con la fórmula para hacer crecer dinero de los árboles
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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de marketing de contenidos. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como representante de la marca Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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