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Capítulo 35.- Micrófono Abierto: pistoletazo de salida

Micrófono Abierto: Pistoletazo de salida

Las entrevistas de Susan con piquito de oro fueron un rotundo éxito mundial, a escasos días de la presentación oficial de El sueño de Susan. El hangtag #DanBrentZasEnTodaLaBoca fue trending topic en Estados Unidos. Una niña de nueve años vapuleó, insultó y ridiculizó al presentador considerado el grano en el culo de los famosos.

El ciberestreno mundial estaba dispuesto, el famoso día D, el día del desembarco, la puesta a punto y el pistoletazo de salida a la fama. El cronómetro, la cuenta atrás, marcó 00:00:00 y tres pantallas se abrieron al mismo tiempo en la web. Susan conectó desde Asia, Ignacio desde Londres y el séquito desde Madrid. En verdad, el único que conectó con la red fuera del Campus de la música era Ignacio.

Aguantamos estoicamente cuatro horas. Respondimos a todas las preguntas que los fans escribieron en la web, a tiempo real, y que Susan leía en voz alta. La discográfica adquirió un software que traducía simultáneamente a cualquier idioma, una herramienta que nos permitió crear una comunidad internacional compuesta por personas de diferentes partes del mundo, con independencia de su edad, sexo y religión. La presentación terminó con un vídeo grabado tocando las canciones fetiches: Camino empedrado, Susan y Fruta prohibida.

Tras anunciar que Londres sería la primera parada, el primer domingo de concierto se acercaba. El escenario era desmontado del almacén de Alcobendas para llevarlo al estadio de Wembley.

El sueño de Susan abriría sus puertas a primera hora de la mañana. Dentro del recinto se habían dispuesto innumerables espacios para diferentes estilos de música, cómic y videojuegos, con cazatalentos en busca y captura de talentos ocultos. Famosos internacionales, puestos exclusivos de los patrocinadores, varios simuladores de Fórmula 1, un museo del automóvil de alta gama, la mayor feria de Manga y realidad virtual del mercado. Todo ello animado con un servicio de quinientas modelos vestidas con uniformes de policía de látex para vigilar y subir las pulsaciones. Fuera del recinto, una pista de kart, varios puestos de comida, un sinfín de atracciones, concursos peculiares y divertidos. El proyecto estaba diseñado para hacer del concierto el colofón final a un día completo de fiesta.

Las entradas se ponían a la venta a las doce de la madrugada en la web. Un doble contador controlaba el número de entradas disponible, uno para las entradas del estadio y otro para la fila 0 (se estableció un millón de entradas a un precio estándar de cincuenta euros).

Por una noche, Susan y yo, acompañados por una cachimba y una botella de Chivas, abandonamos nuestro juego de redecorar el apartamento para ver en directo la venta de entradas y las reacciones que se iban produciendo en las redes sociales.

La hora fijada se aproximaba, faltaban cinco minutos. Le propuse a Susan una apuesta, si las entradas se vendían en menos de tres días, realizaría un calvo durante el concierto. Nos escupimos en la mano y chocamos para sellar el acuerdo.

Se abrió la venta. Los contadores de entrada descendían a un ritmo que era imposible adivinar cuántas entradas quedaban. No daba crédito a lo que veían mis ojos. Las entradas se vendían a un ritmo vertiginoso. Asfixiado, apagué el televisor por el éxito repentino producido por el aluvión de tweets, comentaros, fotografías y vídeos subidos por personas anónimas. En menos de diez minutos, el hangtag #ElSueñoDeSusan era trending topic muncial.

El martes por la mañana viajaríamos a Londres para el chupinazo de salida con una recepción protocolaria, a la que faltaba por confirmar la asistencia del príncipe Carlos de Inglaterra. El miércoles tendría lugar las entrevistas de prensa, radio y televisión. El viernes y el sábado quedaban reservados para ultimar flecos encima del escenario.

El domingo, el estadio de Wembley abriría sus puertas a las diez de la mañana. El concierto era a la nueve de la noche, con una duración aproximada de dos horas. El jefazo había llegado a un acuerdo para tocar junto a Adele y Paul McCartney.

El circo estaba en marcha. Los días en el anonimato llegaron a su fin. A partir del martes nada sería lo mismo. Siempre habría un paparazzi al acecho del cualquier descuido que pudiera interesar a la opinión pública.

Las entradas se agotaron en cinco horas. Perdida la apuesta, mostraría mi blanco trasero al mundo.

Capítulo 36.- Micrófono Abierto: Unplugged

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Capítulo 35.- Micrófono Abierto: pistoletazo de salida
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Capítulo 35.- Micrófono Abierto: pistoletazo de salida
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La lucha de tres hombres por conquistar a una mujer convierte la creación de un grupo de música en el negocio más rentable y exitoso de la industria discográfica
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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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