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Capítulo 19.- Micrófono Abierto: Fase 1 y 2

Micrófono Abierto: Fase 1 y 2

La mañana siguiente estuvo destinada a rendir pleitesía a la resaca del día anterior. A media tarde, el móvil no paró de sonar. ¿Qué nueva ocurrencia habría tenido el jefazo? El pulso de poder me obligaba a esforzarme, calentarme la cabeza en busca de la mejor respuesta para contrarrestar su siguiente movimiento. Tras varios intentos fallidos, el teléfono dejó de sonar.

–No juegues con él. Es peligroso –me aconsejó Andrea.

–No tengo nada que perder.

–¿Yo no soy nada? –preguntó enfadada, incorporándose en la cama.

La apertura inesperada de las puertas del ascensor frenó una más que probable discusión. Nos pusimos en guardia para hacer frente al peligro desconocido.

–¿Quién va? –grité malhumorado.

Las pisadas tomaban cada vez más fuerza. Andrea, a punto de ponerse a gritar, me abrazó. Busqué con la mano algún objeto con el que poder defendernos. Iba a echarme encima de la sombra que crecía cuando distinguí la silueta de Sloane.

–¿De qué coño vas? –Salté de la cama para echarlo a patadas del apartamento.

–Tienes una llamada –explicó, mostrándome el móvil.

De sobra sabía quién esperaba al otro lado de la línea.

–En una hora en mi despacho. Tenemos que hablar de Susan.

El tono amenazante del jefazo resultó ser muy creíble. ¿Había descubierto el borrado en el contrato de Susan? Imposible, salvo que ella se lo hubiera mostrado. Las otras dos copias continuaban a salvo. No quedó más remedio que acudir a la cita para salir de dudas.

Exigí a Sloane que se marchara, advirtiéndole que la próxima vez le patearía la cara si volvía a entrar sin invitación.

A excepción del Hummer de Alex, el resto de deportivos descansaban en el garaje. Arranqué el motor del Cayman y la puerta del ascensor se abrió. Susan vino hacia mí malhumorada. –Prefiero ir contigo –expresó, sentándose en el asiento del copiloto.

Escuché el ruido de un todoterreno. Sloane iba sentado en el asiento del copiloto. Dirigí una mirada escéptica a mi acompañante. –No me preguntes –contestó. Sacó un paquete de tabaco, se encendió un cigarro y me ofreció otro. Me pasó el mechero de mala gana con la mirada fija en la rampa.

Como en los anteriores viajes, el silencio fue la melodía del camino. En la puerta de la discográfica esperaba un guardia de seguridad para aparcar el Cayman. Sloane no bajó del todoterreno.

–¿También vienes a la reunión? –pregunté a Susan en el ascensor.

–Estúpido, ¿cuántas veces tengo que decirte que no sé nada?

El jefazo, sentado en el sillón presidencial, nos esperaba con la directora de marketing y la directora de imagen personal.

–Bienvenidos –el jefazo recibió a Susan de manera efusiva, le regaló dos besos fingidos–. Siéntate a mi lado. –La directora de marketing se desplazó a una silla contigua para cederle su sitio. El jefazo actuaba como si yo no estuviera en la sala–. ¿Te apetece tomar algo? –Susan no respondió. No comprendía tanta teatralidad–. Estas dos personas tienen grandes proyectos para ti. Varias marcas han visto tus fotografías y están encantadas. Tienen muchas ganas de conocerte. –Susan continuaba totalmente perdida, no había realizado ninguna sesión fotográfica–. Te hemos sacado un billete para dentro de dos días a Nueva York. Fid te acompañará. Serás el nuevo ángel de Victoria´s Secret. ¿Qué te parece?

Susan no se lo podía creer. En apenas unos segundos, su rostro incrédulo y malhumorado, se transformó en excitación y felicidad, reflejando el mío extrañeza y preocupación. ¿Victoria´s Secret? ¿Así? ¿De la noche a la mañana? ¿Dónde estaba el truco? No pregunté, necesitaba obtener más información.

–No solo vas a promocionar una campaña. Además, tu canción, Susan, será la melodía principal. ¿Estás contenta? –le preguntó el jefazo, poniendo sus manos encima de las suyas.

–Estoy deseando ir –exclamó Susan, loca de alegría.

–Me alegra escucharlo. Vamos a celebrarlo –El jefazo buscaba una negociación más allá de lo estrictamente profesional.

–Antes de irnos, me gustaría cambiar de acompañante a Nueva York, ¿es posible?

–¿Prefieres que te acompañe Ignacio?

–Se trata de mi hermana Lucía. Siempre ha querido ir a la ciudad que nunca duerme.

–Así será –contestó el jefazo, mirándome con la sonrisa del Jóker–. Venga, no hablemos más de negocios.

El jefazo se levantó y la cogió de la mano. Susan no mostró ningún gesto de reproche, reía cada broma y anécdota. Era absurdo replicar, había perdido esta batalla. Me quedé con las dos directoras.

–¿Prefieres la versión oral o la escrita? –me preguntó la directora de marketing.

–Pásame el dossier que tienes delante y dejadme solo, prefiero leerlo tranquilamente. Digan a Esther que me suba un whisky solo con mucho hielo.

El whisky no tardó en aparecer de la mano de una desconocida. –¿Y Esther? –pregunté decepcionado. Esther contaba con ciertas habilidades para hacer entretenido los estudios estratégicos de los artistas.

–No ha venido a trabajar hoy –contestó la chica. Colocó un posavasos y la copa en la mesa–. ¿Alguna cosa más?

–No, gracias. –La chica se marchó.

El dossier tenía como nombre clave Fase 1 y 2. La Fase 1 consistía en lanzar a Susan como embajadora de varias marcas internacionales con la música del grupo presente en cada acto publicitario.

La discográfica invertiría el dinero que fuera necesario para explotar la imagen de Susan, a nivel internacional, con el único objetivo de posicionar la música del grupo de manera indirecta a un bajo coste publicitario.

Pasado un tiempo, aún no determinado, la discográfica presentaría la web oficial de Susan con todos los anuncios grabados, sesiones fotográficas, entrevistas, anécdotas, fiestas, aficiones y tienda virtual para comprar, desde cualquier lugar del mundo y en cualquier idioma, los productos recomendados por ella.

Un enlace en la página principal permitiría descargarse tres temas del primer disco: Camino empedrado, Susan y Life. La descarga sería anónima, no estaría firmada por ningún grupo u artista, haciendo entender que era parte de una estrategia publicitaria para aumentar las visitas a la web ofreciendo los gustos musicales de Susan.

Con la página web a pleno rendimiento, si las visitas no hubieran dado cierta fama al grupo desconocido, se enviarían maquetas con las tres canciones a todas las cadenas internacionales de radio y televisión para aumentar la difusión.

La discográfica esperaba que las primeras reacciones se produjeran en los países latinoamericanos por la tendencia a dar una mayor importancia a la imagen personal, potenciándose estratégicamente una línea de personal shopper online.

Posicionada Susan como diva internacional, y con las canciones del grupo desconocido en boca de mucha gente, la discográfica anunciaría, ante la petición reiterada de los medios de comunicación, el nombre de las personas que han compuesto los diferentes temas para cada anuncio y lugar por el que Susan pasea. Así concluía la Fase 1. 

La Fase 2 comenzaría con la actualización de la página web. Se añadirían: historias, nombres e información relativa a los componentes del grupo; espacio para descargarse o escuchar en línea el primer disco gratuitamente.

La web presentaría varias ciudades como candidatas para la gira internacional. El sorteo sería amañado para seguir el siguiente orden: Londres, Nueva York, Madrid, París, Roma, Shanghái, Tokio, Seúl, Buenos Aires, Bogotá, México D.F. y Los Ángeles, como cierre de gira. Tras Londres, las siguientes ciudades ganadoras para acoger El sueño de Susan se desvelarían antes de la finalización de cada concierto, abriéndose nuevamente la votación y la venta de entradas.

Una semana antes de cada concierto, el grupo conviviría en el país donde se celebrara el evento. Concedería entrevistas y reportajes, se convertirían en embajadores excepcionales de la cultura, tradición y música de ese país a nivel mundial. Las cuentas oficiales en redes sociales serían los canales de distribución principal de la información.

Leí el dossier de un tirón. Hoteles, vestimenta, estadios, organización, patrocinadores, prohibiciones, lugares para visitar, programas de radio y televisión o personas importantes de cada país aparecían detallados en numerosos anexos.

La estrategia empresarial estaba diseñada hasta el más mínimo detalle para romper las reglas establecidas de la industria musical. Regalar el disco y eliminar el soporte físico suponía un ahorro de costes, agilizaba y centralizaba los procesos. El beneficio se obtenía por la venta de entradas, publicidad y merchandising mundial abierto las 24 horas. La discográfica había diseñado un producto brillante que obligaba al resto de compañías a adaptarse o morir, tal y como sucedió cuando Steve Jobs presentó el iPhone al mundo.

Cansado de tanto leer, decidí irme a casa. Quería y necesitaba tumbarme en la cama. Pasadas unas semanas, apenas tendría tiempo para disfrutarla.

Capítulo 20.- Micrófono Abierto: Fichaje de última hora

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Capítulo 19.- Micrófono Abierto: Fase 1 y 2
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Capítulo 19.- Micrófono Abierto: Fase 1 y 2
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La lucha de tres hombres por conquistar a una mujer convierte la creación de un grupo de música en el negocio más rentable y exitoso de la industria discográfica
Author

Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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