Inicio » Empresa » Odio mi trabajo

Odio mi trabajo

Poker face: Odio mi trabajo

Odio mi trabajo, lo digo alto y claro. Odio tener que ir todos los días a un lugar donde no sucede nada nuevo. Odio soportar el aburrimiento y desgana de mis compañeros. Odio que cada día de mi vida sea exactamente igual, la misma gente, las mismas caras liderados por ese jefe con sus constantes cambio de humor.

No puedo soportarlo más, no quiero seguir viviendo este infierno mental que me golpea más fuerte que Rocky Balboa en sus años mozos. Ya comienza a afectar a mi carácter. No me apetece hacer nada. Mi pareja y mis amigos dicen que me notan extraño, que apenas hablo.

He comenzado un bucle silencioso hacia un pozo sin fondo haciendo que cada día mire menos papeles, realice menos llamadas y produzca menos trabajo. Total, si me van a pagar lo mismo a final de mes.

Esta percepción de la vida está más arraigada de lo que pensamos. El choque entre realidad y ficción, lo que se dice a lo que es, lo que nos gustaría a la supervivencia, ha provocado una desgana generalizada dentro del tejido empresarial.

Un tejido empresarial que se nutrió y vivió su época dorada gracias a las suculentas subvenciones y diferentes burbujas, no al estratégico y brillante estilo para gestionar equipos y recursos de los líderes empresariales. Todo eso ya pasó a los libros de historia. Por mucho esfuerzo que intenten políticos, sindicatos y algunos grupos de poder empresarial en mantener a flote determinadas empresas y multinacionales jurásicas, lo cierto es que la razón se va imponiendo a la emoción.

Ya hemos entrado en una nueva época, la tercera y cuarta revolución industrial, donde tenemos que salir cada día con una doble vestimenta:

  1. Para golpear con fuerza y contundencia cuando nos ataquen.
  2. Actuar como amigo conciliador y confesor.

Ambas son imprescindibles para sobrevivir en un mercado cada día más colaborativo donde no todo se mide con dinero, necesitando una doble estrategia individual para sobrevivir a corto y medio plazo. Ya no eres un trabajador, eres una empresa, así que comienza a comportarte como tal.

Una persona activa, con ganas de superación, impulsiva, buscando combates donde poder mostrar sus cualidades, no puede encerrarse en una prisión de cristal invisible diseñada para profesionales acostumbrados a gestionar subvenciones donde la excelencia y los buenos resultados no importan, solo importa conseguir y gestionar la subvención.

Mírate al espejo y pregúntate quien quieres ser hoy, ahora. No mañana, ni dentro de unos días. Si tú rostro está entrado en carnes o es poco firme, podrás soportar mejor los cambios, recortes económicos y de plantilla. Si tú rostro es firme, con marcada musculatura, mentón echado hacia delante y frente en ligero retroceso, la responsabilidad del cambio es tuya. De ti depende romper las paredes de cristal diseñadas a modo de excusa para tirar balones fuera y no reconocer tus errores.

¿Tienes un problema? Te escucho

Summary
Odio mi trabajo
Article Name
Odio mi trabajo
Description
Mírate al espejo y pregúntate quien quieres ser
Author

Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

Entradas similares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *