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La soledad del empresario

Poker face: La soledad del empresario

Seguramente habrás escuchado alguna vez el término la soledad del empresario, una sensación de las que muchos hablan, especialmente algunos coach venidos arriba, pero que pocos verdaderamente han vivido y sufrido en sus propias carnes. Es una situación real, no es un mito o expresión que utilicen los empresarios para justificar su mal carácter o desgana en la relación con el resto del equipo.

El liderazgo lleva aparejado dos elementos indisolubles: Capacidad para tomar decisiones y capacidad para ejecutar las decisiones tomadas. De nada sirve la primera, sino se aplica la segunda. Podemos decir que la primera es el pensamiento y la segunda la acción. ¿Qué es más importante: la idea o la ejecución? Ideas tenemos todos cada día. Ejecutarla, manteniendo la constancia y la disciplina cuando desaparece la ilusión inicial, no tanto.

Esta ejecución transciende el horario laboral, no entendiendo de legislaciones, ni sindicatos. No se mide en tiempo, ni en dinero. La soledad del empresario es un síntoma del liderazgo, necesitando sus momentos de soledad, encerrado en un despacho, corriendo una hora o paseando tranquilamente por la calle mientras la cabeza da vueltas y vueltas a diferentes opciones en busca de la decisión menos malas. Si, me han leído bien, menos mala. La decisión perfecta no existe, como no existe las situaciones idílicas o teóricas que utilizamos para aprender. Siempre aparecen contratiempos inesperados (falta de presupuesto, adelanto de presentación, familiar enfermo…) que influye en la soledad del empresario, aunque no se exteriorice.

La soledad del empresario tiene lugar cuando los demás esperan a ver que haces o dices para empezar a trabajar o copiar los mismos movimientos. La soledad del empresario es sinónimo de innovación y reciclaje continuo, por no decir diario.

La soledad del empresario se incrementa en perfiles más introvertidos, fácil de apreciar en rostros más finos y alargados, con ojos, nariz y boca pequeños. Cuando te encuentres con un profesional que sufre este síntoma y cumple este perfil facial, es recomendable otorgarle su espacio, no presionar, por miedo a que pueda quedar bloqueado. Igualmente, tampoco conviene abandonar al profesional, en esta fase, durante demasiado tiempo porque puede perder el sentido de la realidad y hacer diario, tomando y ejecutando decisiones basadas en suposiciones y no en datos objetivos.

¿Tienes un problema? Te escucho

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¿Qué es más importante: la idea o la ejecución?
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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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