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La erótica del poder

Poker face: La erótica del poder

Resulta llamativo como cambia la percepción de una persona cuando adquiere una posición de poder o se hace famosa y conocida. Como si de un nido de avispas se tratara, aparecen amigos, amantes y ofertas irrechazables de manera tan atronadora que puede provocar un infarto por exceso de falso cariño.

Ya sea por la búsqueda de una oportunidad laboral o mejor posición jerárquica y social (reflejado en un rostro con zona inferior muy desarrollada) o por la idealización del personaje (reflejado en un rostro caracterizado por la forma hexagonal o triangular invertida). El aroma del poder seduce con irresistible rapidez ante la posible oportunidad presente (en rostro instintivo) o futuro (en rostros emocionales y racionales). Nada es lo que parece cuando la figura del personaje oculta la personalidad de la persona que le aporta vida.

Una mujer visualiza la posibilidad de cubrir dos de sus necesidades básicas: reproducción de la especie y supervivencia (la tercera, el sexo, puede sortearse en una subasta secreta). Una persona visualiza la apertura de un sin fin de puertas, permitiéndole entrar en lugares que consideraba imposibles (del sexo ya hablaremos otro día).

El poder hace guapo al feo, atractivo al obeso e interesante al tonto. El poder no solo se relaciona con el dinero, representa la capacidad de influir en los demás. Un ordena y mando, ejecutado con gran precisión, sin escuchar una sola palabra de protesta.

Sin embargo, el poder no se exterioriza de la misma forma. Una persona instintiva (con la zona inferior del rostro más desarrollada) tenderá a la presunción material, acumular bienes y objetos caros. La persona emocional (con la zona media del rostro más desarrollada) busca constantes muestras de cariño y admiración, comprando piropos a cambio de favores y regalos. La persona racional (con una zona superior del rostro más desarrollada), tenderá a demostrar sus habilidades en la resolución constante de problemas.

El poder se transpira en la forma de andar, hablar, actuar y mirar. No depende tanto del vehículo y la vestimenta, fácilmente utilizadas, muy hábilmente, por los perfiles instintivos y emocionales para conseguir objetivos a corto plazo. La boca de una persona poderosa no expresa que lo es, son sus actos y el círculo de compañía quien indica el verdadero poder de seducción con el que se cuenta. Dime con quien te rodeas y te diré cuanto vales.

¿Tienes un problema? Te escucho

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El poder hace guapo al feo, atractivo al obeso e interesante al tonto
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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de cuentas en la revista Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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