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El rostro, espejo de nuestras experiencias

Poker face

El rostro es fiel reflejo de nuestras experiencias pasadas y presentas más recientes, ayudando a intuir como una persona se enfrentará a un problema en el futuro. Basta con encender la televisión para observar los cambios faciales producidos en determinadas personas con problemas judiciales para ver, de un simple vistazo, cuanta información podemos obtener sin hablar, ni conocer a la persona.

Rasgos morfológicos como: hundimientos de las órbitas de los ojos, asimetrías faciales (tanto en altura como en anchura), arrugas verticales descendentes con origen en ojos, nariz o comisura de la boca; hundimiento de las mejillas o arrugas horizontales en la frente, son solo algunos de los rasgos que pueden ofrecer información importante para saber por qué situación está pasando una persona.

La sociedad actual reclama un concepto de rostro equilibrado de belleza. Dos semicaras perfectas donde ojos, nariz, mejillas, pómulos o cejas, guarden la misma proporción desde la perspectiva de cualquier ángulo. Aclarando que es una cualidad prácticamente imposible, salvo ayuda del Photoshop, la cirugía estética (junto con los problemas y consecuencias que puede producir, por ir en contra del movimiento natural del músculo) y casos poco contandos, el rostro es un organismo vivo que se adapta a las circunstancia de cada momento.

El rostro perfecto de belleza es un claro ejemplo de desequilibrio, más que de equilibrio, porque no transmite la verdadera naturaleza biológica de su ser. Se están realizando estudios sobre como afecta la cirugía estética del rostro a la personalidad del individuo. Es cierto, siempre y cuando la operación quede bien realizada, que la persona llama la atención, aumentando su autoestima, pero al igual que sucede con una persona que pierde demasiado peso en poco tiempo, se convierte en esclavo de su propia belleza, pudiendo desarrollar elementos o actitudes no presentes hasta ese momento (ejemplo: irritabilidad, ansiedad, estrés…).

El deseo de mantener inalterable la silueta del rostro (no permitiendo florecer la naturaleza de los años o la experiencia vivida) convierte a la persona en esclava de un ideal concebido por el medio social, pudiendo ir en contra de su propia naturaleza biológica.

Los cánones de belleza se adaptan a las circunstancias de cada época. En épocas flacas, las mujeres con algunos kilos de más son más atractivas que las mujeres delgadas, siendo a la inversa en épocas boyantes. Conviene, especialmente en sectores como la moda o la televisión, mostrar las evoluciones del rostro como algo natural, más atractivo y personal porque de uno u otro modo, no solo expresan el pasado y presente de esa persona, también permiten conectar neurológicamente con el personaje, humanizándolo. Entrando en la época de la emoción y la tecnología, la idealización de conceptos y personas tiende a ser sustituido por la fórmula del espejo, es decir, verse, de algún modo, reflejado en esas celebridades.

Los impactos publicitarios dirigidos directamente al cerebro reptiliano, los instintos, van a ir, poco a poco, quedando encorsetados como estrategia para campañas a corto plazo, no logrando enganchar verdaderamente con sus fans por culpa de ese distanciamiento que se produce entre la realidad de la ficción, el icono con el usuario.

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El rostro, espejo de nuestras experiencias
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El rostro, espejo de nuestras experiencias
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El rostro ofrece información importante para saber por qué situación está pasando una persona sin conocerla
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Ramón Calatayud

Me llamo Ramón Calatayud, soy consultor de estrategia y marketing. Disfruto escribiendo novelas, libros de empresa y contenido para blog. Trabajo como ejecutivo de puntos de venta en Jot Down. Bienvenido a mi MBA Personal: Marca Inteligente.

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